Biven Mamonta: “La enfermedad nace en los cuerpos sutiles”

LA ENTREVISTA CON BIVEN MAMONTA, MÉDICO Y CHAMÁN SIBERIANO

Dejó de ser cirujano en Rusia porque su prestigio dependía de la cantidad de operaciones que era capaz de hacer.

 Foto:  MAITE CRUZ

–¿Qué encontró en Barcelona?
–Vi a maestros y padres que quieren que los niños abran sus talentos.

–¿Abrir talentos?
–Sí. Todos tenemos un programa personal de desarrollo de nuestra individualidad. Y si encontramos este camino, vamos a tener éxito y felicidad. Y eso se tiene que empezar a cultivar cuando somos pequeños.

–¿Se trata de desarrollar la intuición?
–Sí, pero la intuición solo se puede abrir cuando nuestro corazón se abre. Solamente si conseguimos una más alta vibración en el corazón, podemos escuchar lo que Dios quiere que hagamos.

–¿Y si no creemos en Dios?
–Le puedo decir exactamente lo mismo usando términos psicológicos o científicos.

–¿Qué es lo que no potenciamos?
–La conexión con nuestra esencia. Dentro de nosotros tenemos una parte que es nuestro auténtico ser, y el ser tiene poderes ilimitados. En la infancia teníamos conexión con esta parte, hasta los 3 años. A partir de esa edad se desarrolla menos.

–¿Por qué abandonó la medicina?
–Cuando terminé la escuela, en un pueblo del este de Rusia, estuve a punto de entrar en el Ejército, con un buen sueldo. Pero tuve una enfermedad: Dios me protegió de ser militar. Decidí ir a la universidad, me especialicé como cirujano, ejercí en un hospital, luego dirigí varios hospitales y me di cuenta de que muchas operaciones no son necesarias.

–¿?
–Como lo oye. Mi prestigio como cirujano dependía de cuántas operaciones hacía al cabo del año. Otros cirujanos hacían operaciones innecesarias, pues pensaban: “Cuanto más opero, más importante soy”.

–¿Y qué hizo?
–Estudié Psicología y Reflexología, pero era difícil, porque en la Unión Soviética no teníamos bibliografía. Con la perestroika empezó a llegar información y trabajé con la oración y la energía extrasensorial. Conocí a mi maestro, un chamán que me dio muchos conocimientos nuevos.

–¿Cuáles?
–El tantra, el chamanismo, el yoga y la sanación espiritual.

–¿Los podría resumir?
–Podemos desarrollar nuestro ser interior y recibir impresiones elevadas. El chamanismo abre nuestras capacidades: clarividencia, sanación, visión de futuro. Todas las experiencias que una persona puede vivir.

–Y, después, ¿qué hizo?
–Empecé a viajar. Desde hace 10 años viajo sin parar. Enseño sanación espiritual, chamanismo de Siberia y tantra.

–¿Qué es para usted la sanación espiritual?
–Como médico, veo a la persona no solo como un cuerpo físico. Veo sus niveles energéticos sutiles. Las enfermedades nacen en los cuerpos sutiles. Nuestros pensamientos crean un juicio y el cuerpo reacciona.

–¿Algún ejemplo?
–Si tenemos muchos problemas con nuestra mente, si no podemos aceptar una situación, empezamos a tener emociones negativas que se comen nuestra energía. Si perdemos energía, podemos sufrir depresión; nuestro sistema inmunológico se debilita, nuestros canales se cierran y se genera una enfermedad física. La sanación se tiene que hacer en todos los niveles. Podemos curarnos, por ejemplo, a través de la mente, a través de la meditación. Siempre que tengamos un buen maestro.

–¿Y qué les dice a sus colegas escépticos?
–Nada. Les doy la bienvenida, si tienen interés por aprender más.

–Hay médicos que le critican.
–Sí, es ignorancia de sus mentes. Recibo muchas críticas, pero solo me estimulan a ser más consciente.

–¿Consciente de qué?
–De todo. De no cometer engaños y de ser más limpio delante de Dios.

–¿Cómo se es más limpio delante de Dios?
–Haciendo lo contrario que mis críticos. Si mi mente está clara, siento lo que tengo que hacer y puedo ver cada uno de mis próximos pasos.

–Hay críticas constructivas.
–Sí, esas se tienen que escuchar y, a veces, permiten cambiar algo. Hay dos tipos de crítica: la que viene de la ignorancia, que es nada, y la constructiva, que nos muestra los obstá- culos que podemos hallar en el camino. Tal vez una persona observa nuestro límite actual y a través de su observación yo me puedo desarrollar más. Pero las críticas que provienen de la ignorancia, ni las escucho.

–¿Cómo conservar la salud?
–Tendríamos que estar cerca de la naturaleza, alimentarnos con productos sanos, alejarnos del estrés y de las preocupaciones de nuestra civilización, y mover más el físico.

fuente: El periodico

Antonio Cervantes, terapeuta floral en Salut i Creixement, Shiatsu Kirei

Antonio habla de las flores de Bach en Com Radio

http://www.comradio.com/flash/reproductor/reproductor.asp?kin_audio=53972

“Somos un esqueleto bañado en fluidos”

David Ponce, osteópata y fisioterapeuta
Tengo 40 años. Nací en Barcelona y vivo en Sant Cugat. Soy osteópata, fisioterapeuta y homeópata. Estoy casado con Rosa y tenemos dos hijos, Paula (9) y Alexis (7). Soy de centro. Soy protestante, creo que Jesús era hijo de Dios y sanador. “Motus vita est”: ¡muévete!

Qué hace un osteópata? Armoniza tu estructura ósea. Toda dolencia tiene su correspondencia ósea. Un ejemplo. Tumbadas en esta camilla, hay personas a las que hago un desbloqueo… y lloran.

¿De dolor? ¡No! Esto no duele. Es porque desbloqueo un nudo emocional. El 60% de los dolores de espalda tiene trasfondo emocional. Cada tipo de emoción tensa una parte del cuerpo, lo que repercute en órganos y en huesos.

¿Tratando mi esqueleto sanaré? ¡Si tu esqueleto está armónico, no enfermarás tan fácilmente! Cuando mis hijas se quejan de faringitis, yo no les doy antibióticos: les desbloqueo cervicales.

¿Qué tiene que ver con la infección? Mucho: desde las vértebras cervicales se inerva el área de la garganta. Si relajas y tonificas esa área, la infección recula.

No se dedica solamente a dolores de espalda, veo. Los dolores de espalda y de cabeza son la primera causa de baja laboral en el mundo, y la osteopatía es el mejor remedio.

¿Sí? ¿También para dolores de cabeza? No olvide que el 80% de la irrigación cerebral fluye por una arteria que pasa por cierta vértebra cervical: bien colocada, ¡mejora todas las funciones cerebrales! Eso incluso ayuda a los enfermos de alzheimer.

¿Ah, sí? También es muy útil la osteopatía craneal.

¿En qué consiste? Las piezas óseas que conforman el cráneo, en su encaje, tienen movimiento: no están fijas. Palpando el cráneo con mis manos, ayudo a armonizar esos encajes.

Suena a curanderismo. Siempre ha habido personas con habilidad natural para hacer cura d´espatllat:antecesores de los osteópatas. La diferencia es que hoy la ciencia conoce bien la biomecánica de estos procesos en nuestro organismo.

¿Cómo se metió usted en esto? Me atropelló un taxi en la Diagonal. Yo tenía 16 años y padecí amnesia transitoria y roturas de rótula, tibia, fémur y ligamentos interior, lateral y cruzados…

Un desastre. Dos operaciones y un año entero de rehabilitación dolorosísima para recuperar la movilidad. Un día me doblaron la rodilla con fuerza: del dolor, perdí el conocimiento…

¿No había otro remedio? Hoy una rehabilitación resulta más eficaz sin ser tan torturante. Aquella experiencia me cambió: quise ayudar a otros. Quizá me inspiró también que los fundadores de la osteopatía y la quiropraxis fueron protestantes, como yo lo era y sigo siéndolo. Como los de la homeopatía, fitoterapia…

Se trata de evitar el quirófano, ¿eh?

Si hay que ir al quirófano, se va. Pero antes hay que intentar mejorar de otro modo. De las hernias discales que he tratado, he evitado que el 80% llegase al quirófano.

Un alivio para el paciente.

Alguno hay que mejora en tres días de su hernia discal, pero aun así me dice: “De todos modos me operaré, para que no se enfade mi médico”. ¡En fin…! Mis tratamientos son integrales: osteoterapia, fisioterapia, homeopatía, fitoterapia, acupuntura, masajes con aceites calientes… y, sobre todo, atención a los cuatro principios básicos.

¿Qué cuatro principios?

Alimentación idónea+ ejercicio físico tonificante + descanso reparador + estabilidad emocional. ¡La salud sale de esta suma!

Un consejo básico de alimentación.

Fruta, verdura, agua. Elimina el azúcar, excitante que te impide concentrarte. ¡Cada cocacola contiene 30 gramos de azúcar! No bebas leche e ingiere poca carne roja: un exceso de proteína te carga de toxinas, desgasta tus articulaciones. Y sométete a una hidroterapia de colon dos veces al año.

Ejercicio: otro consejo básico.

“Motus vita est”: el movimiento es la vida. ¡Muévase!

De la emoción pasamos al movimiento. Esta visión integral es la que hará que te sientas bien. ¡Pon un osteópata en tu vida!

Me saldrá caro.

¡Al año gastas más dinero en tu coche! Más que en tu cuerpo. ¿Por qué? Cuatro visitas anuales al osteópata te evitarán sustos.

¿Qué sustos?

La vértebra D1 inerva el miocardio: cuidarla mejorará el flujo de estímulos que llegan al corazón. La vértebra D4 inerva los pulmones, la L inerva el intestino y genitales…

¿Somos un esqueleto, en suma?

Somos un esqueleto bañado en fluidos. Hay personas que, tras manipularlas y desbloquearles vértebras, me dicen que les parece que ven mejor, que oyen mejor, que digieren mejor… ¡Es natural!: les he abierto espacios articulares, de modo que luego las señales nerviosas fluyen mucho mejor.

Quizá tenía Jesús algo de osteópata…

Jesús fue hombre y el hijo de Dios. Y sanaba. A veces lo hacía mirando a los ojos… ¡Y hoy la iridología es una técnica de diagnóstico! Por cierto, ¿sabe que los que tenemos ojos azules adolecemos de un sistema linfático menos eficiente? Así que nos viene muy bien una sauna de vez en cuando.

¿Algún otro consejo vertebral?

Además de desbloquear vértebras, yo receto versículos, como este de san Pablo: “Cuando un miembro sufre, sufre todo el cuerpo”. El dolor es sólo la bombilla, mejor arreglar la avería remontándote a Fecsa.

Columna vertebral

Se me ofrece para tocarme la columna vertebral y armonizarme con algunos crac, crec, croc, pero tengo el día poco empirista y prefiero que retoque el espinazo sintético de la foto. Ponce me asegura que esto no duele, y que todo son beneficios. Habla con seguridad, templanza, alegría y simpatía, transmite confianza. Sus muchos pacientes le están agradecidos, entre ellos Pasqual Maragall, de quien sólo accede a decirme que se porta la mar de bien. Ponce borra muchos dolores de muchos cuerpos: “Y disfruto con ello: Dios tiene un plan para mi vida, y yo lo cumplo”. Ponce manipula esqueletos, y gracias a sus manos sólo uno de cada doscientos pacientes con dolencias discales irá al quirófano.

Fuente: La Vanguardia.

María Luisa Becerra: “Dime cómo naciste y te diré cómo eres”

LA ENTREVISTA CON MARÍA LUISA BECERRA, TERAPEUTA DE REBIRTHING O RENACIMIENTO

Afirma que elegimos a nuestros padres antes del nacimiento y que la forma en que nacimos condiciona nuestra manera de ser.

SANTIAGO BARTOLOMÉ

–¿Tan importante es la forma como nacemos?
–Importantísima, porque queda grabada en nuestra memoria celular y nos condiciona toda la vida. Dime cómo naciste y te diré cómo eres.

-¿Cómo suelen ser, a partir de lo que ha constatado, las personas nacidas de forma prematura?
–Son los rápidos, siempre tienen prisa. Son personas que, generalmente, no se encontraban bien en la vida intrauterina y quisieron salir antes de tiempo.

–¿Y los nacidos por cesárea?
–Suelen tener unos sentimientos de culpabilidad muy grandes y baja energía porque creen, inconscientemente, que su vitalidad hace daño al ser al que aman. Y van a atraer a personas que les permitan pensar: “¿Lo ves? Yo hago daño a las personas a las que amo”. Además, han tenido problemas de vinculación afectiva y de contacto físico.

–¿Y cuando el parto ha sido con mucho dolor?
–Depende de cómo la madre lo haya vivido. Una madre puede haber tenido un parto con mucho dolor, pero ha podido vivirlo rendida y amorosamente, sin culpabilizar al niño. El problema es que el niño haya oído reiteradamente que para que él naciera su madre sufrió mucho. Ese niño creerá que para recibir amor es necesario sufrir.
–Son afirmaciones contundentes. Pero la vida es más que la gestación: influyen muchísimas cosas.
–A la gente escéptica, yo les digo que todo esto se ha demostrado científicamente y que hay bibliografía. Soy psicoterapeuta y he estado más de 30 años acompañando a mujeres en el parto, como soporte emocional.

–¿Qué más dice a los escépticos?
–Que observen los momentos de transición o cambio en su vida, y verán que en estas situaciones han actuado con una fuerza que, si la observan bien, reconocerán que no es del presente. ¿Por qué cuando viajo sufro tanto? ¿O cuando me traslado de casa? ¿O cuando me separo de alguien? Observen cómo se activan esas memorias.

–Son las memorias celulares.
–Son memorias congeladas en el cuerpo debido a situaciones trau- máticas en el inicio de la vida.

–¿Y qué hace usted con ellas?
–Llevar a cabo la terapia del rebirthing o renacimiento.

–¿En qué consiste?
–En recordar quién eres a través de la respiración consciente, que provoca unos movimientos energéticos que limpian las memorias celulares que influyen en tu conducta actual. Es un proceso bioenergético que incide directamente en la creatividad del pensamiento.

–Cuesta de entender.
–Es borrar todo aquello que nos hace sufrir.

–¿Hay personas que llegan a recordar su nacimiento?
–A veces sí. Depende de cada persona y del renacedor profesional que le acompaña.

–Aparte del nacimiento, está la memoria intrauterina.
–El niño, desde la vida intrauterina, recibe una cantidad de estímulos que también se marcan en sus memorias celulares, que después se relacionarán con pensamientos y emociones, creando un triángulo mente-cuerpo-emociones que va a estar activándose a lo largo de su vida.
–¿En qué situaciones?
–Cada vez que un estímulo al que yo llamo disparador venga de fuera y conecte con una de estas partes.

–También cuesta de comprender. ¿Un ejemplo?
–Un niño que ha vivido el rechazo de sus padres podrá haber decidido que para vivir necesita ser rechazado. Y atraerá a las personas y situaciones perfectas para seguir viviendo el rechazo, que es lo que a él le resulta familiar, aunque sea doloroso. Subconscientemente, su gran miedo es que si deja de ser rechazado puede morir.

–Usted tiene seis hijos. ¿Cuál sería la gestación ideal?
–La mujer tendría que estar dedicada a sí misma. La gestación lleva a la mujer a una gran introspección, y eso es incompatible con trabajar.

–¿?
–La mujer, durante el embarazo, tendría que eliminar de su vida el estrés y estar en contacto con la naturaleza. Obviamente, lo que daña a la madre y al hijo no es el trabajo, sino el estrés provocado por el trabajo.

–Dice que los padres solo son un canal.
–Todos hemos elegido a nuestros padres, antes de la concepción, para sanar todo aquello que está en nuestra situación kármica. Esto nos tranquiliza cuando lo entendemos.

–Pues yo aún no lo entiendo.
–Para entenderlo es necesario creer que somos más que nuestro cuerpo. En 30 años he visto muchos nacimientos y siempre pienso lo mismo: “Aquí hay algo que se me escapa”.

Fuente:  El periodico

Entendiendo las causas de las enfermedades

La gente de www.alkimiaesenciasflorales.com nos envía una nueva propuesta:

El blog http://causasquesanan.blogspot.com/. En él podremos encontrar orientaciones sobre las causas en nuestros hábitos o carácter, que nos han llevado a desarrollar alguna enfermedad o patología. Tampoco olvidemos libros como “Usted puede sanar su vida” de Louise L. Hay o “La enfermedad como camino” deThorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.

Cote Framis: “Los baños de arcilla dan ligereza”

LA ENTREVISTA CON COTE FRAMIS QUIROMASAJISTA Y NATURÓPATA

Afirma que ensuciarse con el barro es terapéutico y organiza baños de arcilla en un terreno al aire libre situado en los Aiguamolls de l’Empordà.

CLICK ART FOTO / EDDY KELELE

–¿En qué consiste exactamente un baño de arcilla?
–En meterse dentro de tierra que previamente se ha removido y a la cual se ha añadido agua.

–¿En el suelo del campo?
–Sí.

–Quedaré hecho un asco.
–No exactamente. No quedará sucio, quedará embarrado.

–¿Y no hay gusanos?
–No. Los gusanos van adonde hay materia orgánica en descomposición, y nuestra arcilla es inerte.

–¿Y no cogeré alguna infección?
–Dejamos secar el barro al sol durante una semana, porque el sol es uno de los pocos desinfectantes naturales. Esparcir sal también ayuda a eliminar gérmenes patógenos.

–Estando en pleno campo, ¿no vienen animales?
–Cuando no teníamos el terreno vallado, hace cosa de cuatro años, vino un jabalí a revolcarse en el barro.

–¡Se lo debió de pasar muy bien!
–Pues sí, tan bien que después trajo a toda la familia. Pero ahora eso es imposible que ocurra, porque tenemos el espacio muy bien protegido.

–No se trata de un spa de lujo, sino de barro en un terreno al aire libre. ¿Cómo reacciona la gente?
–Al principio, la persona cubierta de barro siente extrañeza y repulsión.

–¿Y después?
–Después todo cambia. Poco a poco te vas adaptando a la textura del barro y al final del tratamiento te relajas, hasta el punto de que te sientes mucho más ligero. Los baños de arcilla dan ligereza.

–Los animales usan la arcilla.
–Muchísimo. Para revolcarse y desparasitarse. Y para nutrirse.

–¿Qué propiedades terapéuticas tiene?
–Lo primero que notas es que la piel te queda muy suave, es un peeling inmediato. El barro saca las toxinas de tu cuerpo, es un transportador: si tienes deficiencia de agua, te trae agua del cuerpo; si tienes exceso, te la absorbe. Y lo mismo hace con otras sustancias.

-¿Y qué más?
–Aumenta la alegría. No me pregunte por qué, pero toda la gente coincide en ello. Además, es desinflamatorio, disminuye los dolores articulares, musculares y óseos. Y, sobre todo, mejora la circulación sanguínea.

–¿Algún recuerdo especial?
–Una vez vino una señora con esclerosis múltiple en silla de ruedas. Casi no podía moverse y entre varios la ayudamos a meterse en el barro. Después del baño de arcilla pudo salir por su propio pie e ir al baño sola. Se sentía muy bien y dijo que pocas veces había tenido esa sensación de ligereza.

–Quizá no valoramos suficientemente el barro.
–Lamentablemente, no lo valoramos, aunque hayamos salido de la tierra. Nos cuesta volver a entrar en él porque lo relacionamos con la muerte y nos da miedo. Aquí jugamos con el barro durante una hora.

–Se revuelcan, literalmente.
–Exacto.

–Pero esto lo puedo hacer yo en mi pueblo, cuando llueve…
–Depende del tipo de barro, y de si está en condiciones. La arcilla del barro tiene que ser fina; si hay gránulos o piedras o grava, ya no sirve.

–¿De dónde sacó la idea?
–Cultivando patatas. En la zona del Parc dels Aiguamolls de l’Empordà el terreno es muy arcilloso. Yo al principio plantaba patatas con la intención de hacer cultivos ecológicos, pero el único modo de sacarlas era llenando todo el espacio de agua, porque, si no, con el barro seco, las patatas se agrietaban.

–Usted es quiromasajista. ¿Cómo puede ayudar la arcilla a mejorar la relación con nuestro cuerpo?
–Nos estamos separando de nuestro cuerpo, y la arcilla es un medio para volver a contactar con él. Nos hace de espejo, y gracias a ella podemos tener más conciencia corporal.

–¿Cómo le ha cambiado a usted el barro?
–Ha cambiado mi relación con la naturaleza. El barro es otro elemento más, y lo tenemos olvidado. Es como si la naturaleza solo estuviese formada por plantas, animales y seres humanos. Está también el suelo.

–La tierra solo nos interesa para edificar. Aquí al lado está la Costa Brava, con tanta construcción…
–Estamos utilizando todos los suelos fértiles y de gran calidad productiva para la construcción. Por lo tanto, estamos desplazando la agricultura a suelos menos fértiles. Además, importamos productos alimentarios de zonas muy alejadas, y eso disminuye la calidad de los alimentos y aumenta el precio del carro de la compra. Lo ideal sería aprender a respetar la tierra y darle su valor óptimo en su estado más puro.

Fuente: El periodico

Fidel Amat: “Me moría de dolor, y me puse a reír”

LA ENTREVISTA CON FIDEL AMAT, PSICÓLOGO

Imparte por toda España talleres sobre la fuerza de la risa, y él mismo se ha aplicado su propio remedio cuando ha estado a punto de morir.

PERE BATLLE

–Háblenos de la fuerza de la risa.
–A lo largo de mi vida he visto la muerte de cerca en dos ocasiones. La primera fue en Montgat, bajando las escaleras de una pequeña montaña. Todavía no sé como, pero perdí pie y acabé bajando parte de aquellos 120 escalones de golpe, cada vez más rápido, sin poder apoyarme en ningún sitio. Al tocar el suelo, salí disparado y pegué con la cabeza contra la pared. Ahí me quedé.

–¿Y resucitó?
–Casi. Había tres obreros que trabajaban por allí y que vinieron a auxiliarme, y mientras me ponían papel en la cabeza, porque sangraba por todos lados, oí que uno de ellos decía: “¡Hostia, qué palo se ha metido! Se ha dejado hasta un mechón de pelo pegado en la pared”. Yo tenía fractura de cráneo, pero se me ocurrió decirle: “No lo toques, que cuando salga del hospital lo agarraré y me lo volveré a poner”. Y todos empezamos a reír. Me estaba muriendo de dolor, y me puse a reír.

–Tiene mérito.
–Automáticamente, sentí una disminución del dolor. No solo del dolor de la cabeza, sino del de la mano, porque también me había roto la muñeca izquierda. Cuando llegué al hospital, el médico me dijo: “¡Tranquilo, que en la cabeza no tiene nada!”. Y le respondí. “¿Qué quiere decir, que estoy hueco?”. Y otra vez reí, y volvió a disminuir el dolor.

–Tuvo usted que dejar de practicar su gran pasión, el kendo.
–Sí, desde pequeño practicaba las artes marciales. Las cambié por la esgrima, porque te permite tener la mano izquierda en la espalda. Y después tuve mi segundo encuentro con la muerte. Sufrí un infarto, y quedé con medio corazón muerto. El lado izquierdo de mi corazón dejó de funcionar. Al principio me sentí muy mal, con la espada de Damocles encima, pero no podía deprimirme y experimentar emociones negativas, porque eso sería peor. La cardióloga me dijo que no podría practicar esgrima. Sin embargo, encontré la solución: ahora soy árbitro de esgrima, de la Federació Catalana. Y me siento muy feliz. Tengo 70 años, pero trato de ocupar mi tiempo para sentirme útil y positivo. Uno tiene que intentar que los demás se sientan felices.

–Usted imparte clases sobre la fuerza de la risa a cuidadores de enfermos de alzhéimer.
–Efectivamente. Les ofrecemos herramientas para que puedan afrontar el estrés que produce estar con estos enfermos, porque desgasta mucho. Mucha gente se confunde y se piensa que vamos a contarles chistes, y no es así. Simplemente explicamos cuál es el poder que ejerce la risa sobre el cuerpo humano, tanto desde el punto de vista psicológico como del físico.

–¿De dónde nace la idea?
–De Norman Cousins. Su caso es muy conocido. Le habían diagnosticado una enfermedad incurable y, cansado de la vida hospitalaria, empezó a leer tebeos y películas y a reír como un loco, hasta que se curó.

–¿Por qué la risa es un anestésico?
–Porque al reírnos nuestro encéfalo libera, entre otras neurohormonas, las endorfinas. Las endorfinas tienen el poder de calmar el dolor, y eliminan una neurohormona llamada cortisol, que es perjudicial, ya que se trata de la que nos produce los estados de ánimo depresivos.

–Sin embargo, para alguien que está con un enfermo de alzhéimer debe de ser difícil reírse.
–Exacto. Cuando empiezas el taller, te miran como si fueras un marciano y te preguntan: “Pero ¿cómo quiere que me ría, si mi padre, cuando le doy la comida, me escupe, me insulta y me quiere pegar?”. Es cierto. Es muy difícil. Pero siempre es posible tener una sonrisa en los labios. Los bebés sonríen más de 300 veces al día. Los adultos cada vez reímos menos, porque la sociedad nos hace asumir el papel de serios. Y el hecho de ser responsable no es incompatible ni con el sentido del humor ni con la risa.

–Siempre nos quedará la posibilidad de elegir cómo queremos vivir lo que nos sucede, sea lo que sea…
–Cuando llego a casa después de una dura jornada laboral y de padecer el desastre de Renfe, y mi mujer me dice: “Mira lo que ha hecho la perra esta vez”, lo primero que tengo ganas de hacer es de pegarle una patada a la perra o de armar un follón. Hay situaciones ante las que reaccionamos de una forma automática. Y no debería ser así. Ante la situación, más vale detenerse, pensar, y luego actuar. Si ante una realidad que te enerva, piensas, en vez de reaccionar automáticamente, encontrarás varias soluciones.

–¿También en una discusión?
–Sobre todo en una discusión. Uno discute, y esa discusión sigue una escalada que, por desgracia, puede acabar llevando a la violencia. Tú me disparas con una 22, y yo te respondo con una 45. Tú, con una ametralladora, y yo saco un obús. En estas situaciones recomiendo salir, pasear, pensar y, cuando vuelvas a casa, podrás reanudar la discusión en los niveles que realmente corresponden a un ser humano.

Fuente: El periodico

Isabel Calpe Rufat: “Acomódese al verano y tendrá más energía”

LA ENTREVISTA CON ISABEL CALPE RUFAT, DOCTORA EN ANTROPOLOGÍA Y PROFESORA DE QI GONG

Recomienda irse a dormir tarde y levantarse temprano para acomodar nuestros cuerpos a la luz del verano.

MAITE CRUZ

–Energéticamente, ¿cómo podemos fluir con el verano?
–Según los principios del Qi Gong, que son los principios de la medicina china, adaptándonos a la energía del verano, la estación en la que la energía llega a su apogeo.

–Quizá sea demasiada energía.
–No, si durante el invierno la has almacenado. Se trata de adaptarnos a los cambios estacionales. En invierno, ahorrar la energía del cuerpo: irse a dormir pronto y levantarse temprano para llegar a la primavera y al verano con un buen qi.

–¿Y en verano?
–En verano hay que hacer a la inversa. Irse a dormir tarde y levantarse temprano para acomodarse a la luz. Acomódese al verano y tendrá más energía.

–El día es largo.
–Pero la tradición china nos aconseja no quejarnos de que el día es largo ni de que hace calor. Se trata de preservar el buen humor. El buen humor ayuda a tener qi.

–¿Qué es el Qi Gong?
–El Qi Gong es un trabajo dirigido a acumular qi. El qi entendido como la energía interna que se manifiesta en nuestro cuerpo físico, y que circula a través de nuestros canales e irriga a todo el cuerpo.

–¿El qi es energía?
–Aquí suele traducirse así, pero en realidad el concepto es mucho más sutil. Porque el qi es aquello que va más allá de la energía. Lo que permite que la energía se transforme en materia, y la materia, en energía.

–Nuestra medicina solo cree en la energía cuando se transforma en enfermedad.
–Ni siquiera entonces, porque una de las grandes diferencias entre nuestra medicina y la china es que para ellos el sistema energético es la clave del diagnóstico, y en nuestra medicina no se reconoce. Se tiene en cuenta el sanguíneo, el sistema linfático, el nervioso, etcétera, pero no el energético.

–¿Qué tal está su qi?
–Bien, no me puedo quejar. Pero el qi varía. No está fijo. Todo es cambiante y mutable. La base de la salud y del equilibro reside en adaptarse a los cambios. Es una onda de energía con sus altos y sus bajos. Y de la misma forma, este qi va oscilando a lo largo de las edades de la vida, no solo del día.

–¿Y va de capa caída?
–Sí, suele bajar. Pero los maestros trabajan para evitar el declive del qi. A medida que van envejeciendo, tienen un qi más armonioso. Unos cuerpos flexibles y maravillosos. Y una energía potente: a sus discípulos, con un solo golpe de mano, casi sin tocarlos, son capaces de apartarlos varios metros.

–Cuesta de entender.
–A los occidentales nos cuesta entender este concepto porque queremos cosas tangibles. Sin embargo, aunque sea invisible, el qi se nota; tiene sus efectos. Es visible en su manifestación.

–¿Algún último consejo para tener más qi?
–Tener en cuenta que hay varios qi. El que uno ha heredado, el que nos dan nuestros padres y el adquirido a través de los alimentos y el oxígeno. Por eso es tan importante el contacto con la naturaleza, y comer bien.

–Y practicar el Qi Gong.
–En verano nos ofrece una serie de ejercicios para fortalecer la energía del corazón que podría debilitarse con el calor. Se trata de estimular la función del corazón para activar la circulación sanguínea y evitar accidentes vasculares. En verano tenemos que estar dinámicos, activos.

–Parecen difíciles, las posturas del Qi Gong.
–No, son sencillas. Son movimientos basados en el enraizamiento del cuerpo, en el contacto con la tierra, en el estiramiento de los ejes, y en la armonía de los movimientos y la respiración. Se trata de armonizar el cuerpo, la mente, las emociones y la respiración. Respiramos poco. Dejamos que en nuestro diafragma se acumule dióxido de carbono y esto nos provoca estrés y angustia.

–¿Prefiere la playa o la montaña?
–Todos los lugares donde haya una energía pura son buenos para practicar Qi Gong. Los taoístas tradicionalmente se alejaban de las urbes para hacer su trabajo.

–En China, el Qi Gong se ha desarrollado sobre todo en las montañas sagradas.
–En las montañas el qi aún está intacto, no se ha quebrado por la acción humana. Si en la montaña ha habido fuego, mejor ir a la playa. Buscar los bosques, los ríos. Antiguamente, en China, los maestros, cuando una persona caía enferma e iba al templo para que le hicieran el diagnóstico, le recomendaban practicar en una ladera, o encima de una roca, o en un río. Y muchos maestros practican al borde del acantilado. Eso significa que hay una armonía total con la naturaleza y que no tienen miedo.

Fuente: El periodico

Deforia Lane, directora de musicoterapia en el hospital Universitario de Cleveland (Ohio)

“Hay que pasar más tiempo con personas que con cosas”
Tengo 60 años. Nací en Ohio. Estoy casada con un hombre maravilloso y tenemos dos hijos, de 26 y 36 años. Dirijo el departamento de musicoterapia en el Ireland Cancer Centre y el Rainbow Babies & Children´s Hospital. Obama representa una esperanza. Soy cristiana

¿Desde cuándo sabe que la música cura?

A los 5 años percibí claramente la magia y la influencia de la música sobre las personas.

¿Cómo?

Mi madre era muy modesta, pero cuando tocaba el piano se convertía en una gran persona. Mi padre no pudo estudiar, pero cuando cantaba era como un rey. Empleo la música y mi voz para ayudar a los enfermos en un gran hospital.

¿Y qué les canta?

Las investigaciones demuestran que si un enfermo escucha la música que le gusta, mejora su estado general. Así que yo les pregunto qué tipo de música les gusta, y si me dicen que ópera, pues les canto ópera.

¿A los pies de la cama del hospital?

Sí, y en los miles de casos que trato en el hospital desde 1976, todos documentados, queda claro que mejoran y necesitan menor cantidad de medicación. Mi repertorio, debido al gran abanico de edades que trato, ha de ser muy amplio.

¿A qué tipo de pacientes se enfrenta?

Muchos niños con discapacidades tanto mentales como físicas, síndrome de Asperger, bebés prematuros, niños y adultos con desordenes psiquiátricos, enfermos terminales y moribundos.

¿Les acompaña en el paso de la vida a la muerte?

Sí, y es una experiencia maravillosa, un momento mágico en el que se manifiesta un respeto muy profundo por la vida. Escuchando las cosas que son importantes para esas personas en tránsito, aprendo a vivir mejor.

¿Qué le dicen?

Que pase más tiempo con personas que con cosas. Más tiempo amando a mi pareja, cuidando de mis hijos, compartiendo con mis amigos, que trabajando. Me insisten en que deje las preocupaciones de mañana a un lado, me advierten que el miedo a no tener es una gran trampa. Todos descubren, en esas circunstancias, la felicidad y el poder del momento presente. Y también me insisten en que ya es hora de que me vaya a casa.

Ya.

A menudo siento que mi sabiduría es insuficiente para tratar con los enfermos; entonces ellos me dicen que pueden percibir las intenciones de mi corazón y que eso es lo esencial. Hay una frase que no estoy segura de que usted quiera escuchar…

Sí quiero, sí.

Los creyentes dicen que la esencia de mi poder está más allá de mí. Conecto con ellos de una manera muy profunda. ¿Nunca le ha ocurrido estar con alguien y no necesitar decir nada para entenderlo todo?… En ese mutuo entendimiento profundo que roza la comprensión del todo, la música es un canal poderoso.

También tratará ateos y gente que teme a la muerte. ¿Cuáles son sus experiencias?

Todas son hermosas. Yo escribo con los pacientes canciones en las que explican sus sentimientos, sus miedos. Y cuando hay que dar a los familiares malas noticias, los convoco alrededor de la cama y cantamos.

¿Todos juntos?

Sí, el paciente, los familiares, las enfermeras, los médicos y yo; a todos les pido que canten conmigo o toquen un instrumento.

El médico debe de quedarse a cuadros.

Algo sorprendido al principio, hasta que ve los resultados. Y en la mesa de operaciones también pregunto al paciente qué le gustaría escuchar, y junto con las enfermeras y los médicos le interpretamos esa música antes de que se duerma y cuando se despierta. Mientras le operan, le pongo auriculares.

Es usted increíble.

Hay estudios que miden las variaciones cerebrales de pacientes sedados que escuchan la música que les gusta. Necesitan menos anestesia.

¿Qué historia le ha emocionado?

Un hombre que sufría parkinson, con dificultades para hablar y que podía estar de pie pero no caminar. Utilizamos una canción muy rítmica de los años 40 que a él le encantaba y la técnica melodía entonación terapia,y conseguimos que hablara y caminara.

De nuevo increíble.

Personas con afasia, gente que debido a un accidente cerebral no consigue articular palabra, consiguen recuperarse cantando. Es una técnica conocida.

¿En qué otros casos es útil la terapia de la música?

En embarazos de riesgo, en bebés prematuros, niños que tienen a su madre en el hospital, familiares de enfermos crónicos y terminales, y es muy importante en el colectivo médico. Hemos empezamos a enseñar musicoterapia a los médicos residentes para combatir el estrés. El resultado les sorprende tanto, que todos acaban aplicando la musicoterapia a sus pacientes.

¿Qué otros estudios han realizado?

Grabamos CD para los niños prematuros con canciones de cuna cantadas por sus madres y con su ritmo cardiaco, y esos niños salen antes de las incubadoras. Yo misma, cuando me diagnosticaron dos cánceres, creé un programa, Sing sister sing,escribí canciones que hablaban de mis temores y mis momentos de mayor felicidad.

¿Y?

Me ayudó tanto, que creé un programa sobre mi propia experiencia dirigido a ese porcentaje de mujeres con cáncer y sin recursos que no quieren someterse a tratamiento. Conseguí que se sometieran y con éxito.

“Hay que pasar más tiempo con personas que con cosas”
Como un ángel

“Para mí – decía Robert Schumann-, la música sigue siendo el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá”. Deforia Lane ha dedicado su vida a estudiar el poder transformador de la música. Es una de las mayores expertas en musicoterapia, disciplina en la que investiga y cuyos conocimientos aplica en tres centros estratégicos, uno de ellos especializado en cáncer y otro, en recién nacidos y niños. Canta a los enfermos, compone con ellos música y letras, acompaña con su voz a los moribundos… Dicen sus pacientes que es como un ángel, y algo hay en ella que la hace un ser muy especial. Ha participado en el 2n Congrés Internacional de Música a Catalunya, que organiza la UB.

Fuente: La vanguardia

Joan Parera: “Todo lo que no se mueve muere”

Practica un método terapéutico –una disciplina médica en EEUU– que trata de reconducir el movimiento erróneo y doloroso de los órganos. Lo enseña en la Universitat Ramon Llull

NÚRIA PUENTES

–¿La terapia que usted practica la ofrece la sanidad pública?
–No. Llenamos un enorme agujero que no atiende la sanidad pública. La osteopatía no tiene nada que ver con la traumatología, la reumatología o la ortopedia, aunque, como nuestro nombre se asocia a la palabra hueso, un 90% de quienes vienen a vernos por primera vez sufren dolores de espalda o de cabeza. Tratamos las disfunciones de todo el cuerpo: vísceras, cráneo o esqueleto.

–¿Disfunciones?
–Sí, disfunciones, no patologías. Atendemos cualquier órgano del cuerpo que, sin tener ninguna enfermedad concreta, no cumple bien su función y causa un malestar, o un dolor, que la medicina convencional define como crónico y no resuelve. La osteopatía es la medicina del movimiento, una definición muy simple pero fácil de entender: hacemos que todo se mueva.

–¿Hay órganos que no se mueven?
–Sí, y todo lo que no se mueve acaba teniendo problemas, muere, porque el movimiento es vida. Un tejido que está inmóvil se empobrece y, a la larga, crea una enfermedad. Nosotros intentamos que el cuerpo movilice sus funciones: ya sean las membranas del interior del cráneo, la columna vertebral o el intestino.

–¿Qué problemas tratan?
–Atendemos a muchas personas con cefaleas, dolores cervicales, ciáticas, reflujo gastrointestinal, diarreas o lumbalgias. Esas son las consultas iniciales, pero como todo el organismo está interrelacionado, lo abarcamos por completo. El sistema neurológico lo enlaza todo. Un dolor en un hueso nos puede llevar a la víscera que causó la disfunción inicial.

–¿Por ejemplo?
–Un estreñimiento. Un intestino que funciona poco, que apenas se mueve, provoca estreñimiento. Como existe un punto neurológico co- mún entre el intestino y la columna vertebral, busco si existe un bloqueo que inmovilice alguna vértebra en la zona que corresponde al intestino. Ese bloqueo no siempre duele. O puede ocurrir al revés: el motivo de consulta es una dolorosa lumbalgia que surge de un intestino inmovilizado, con estreñimiento.

–Eso parece muy complicado.
–Es muy complejo. Se trata de disfunciones que pueden ser muy antiguas. Estudiamos la anatomía y la función de los órganos e interrelacionamos esos dos campos.

–¿De qué forma?
–Todo lo hacemos con las manos. Hay osteópatas en ejercicio que son ciegos. No usamos ningún aparato, pero llegamos a puntos a los que la cirugía y los fármacos no llegan. Por ejemplo, cogemos un riñón que duele porque la persona ha dado un salto brutal y se le ha desplazado, y lo llevamos a un punto donde se relaja, vuelve a su sitio y reinicia su función. Si se trata de una vértebra que no puede girar, hacemos una rápida maniobra de recolocación: el cuerpo no tiene tiempo de sentir dolor.

–Y crujen los huesos.
–Sí. Y algo parecido hacemos con las embarazadas que sufren ciática o lumbalgia. En realidad, tienen una pelvis que no se mueve, con una articulación muy restringida. Si ese movimiento no se recupera, si el bloqueo persiste en el momento del nacimiento, el parto puede ser un desastre porque el sacro no se abrirá.

–Oficialmente, ¿qué es la osteopatía en España?
–Nada. No existe. Yo me presento como osteópata, pero no existo como tal, ni fiscalmente. Mi titulación es la de fisioterapeuta. Otros son médicos, y están los que la practican bajo el epígrafe fiscal de otras profesiones. En EEUU, la osteopatía es una disciplina médica universitaria. En Gran Bretaña es una profesión sanitaria desde hace un siglo. A España llegó en los 90, pero no está reconocida. Se estudia en un posgrado universitario. Yo confío en que llegue a ser una carrera independiente.

–¿Los médicos recelan de ustedes?
–Hay de todo. No siempre. Algunos nos envían pacientes porque entienden que somos otro camino.

–¿La osteopatía es curativa?
–Nosotros no curamos: situamos al cuerpo en una posición en la que pueda curarse por sí solo. Es curativa en el sentido de que mejora el funcionamiento de algo que estaba alterado. Lo recolocamos para que reinicie su función sana. Ahí es donde los médicos no nos entienden.

–Esas disfunciones de las que habla son muchos de los motivos por los que la gente va al médico.
–Sí, y como no se los solucionan, recurren a otras medicinas no oficiales. Un ejemplo de esto son las personas que sufren un latigazo cervical –torsión en la nuca causada por un frenazo en el coche–, que llevan un collarín cervical inmovilizador durante meses. Vienen cansadas de tomar antiinflamatorios y sentir dolor. Lo primero que hacemos es quitarles el collarín y restablecer la movilidad de las cervicales. Con dos sesiones, esa persona está como nueva. El collarín desmonta totalmente el sistema cervical. Es una atrocidad.

Fuente: El periodico

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