Archive for 12 septiembre 2008

Entendiendo las causas de las enfermedades

La gente de www.alkimiaesenciasflorales.com nos envía una nueva propuesta:

El blog http://causasquesanan.blogspot.com/. En él podremos encontrar orientaciones sobre las causas en nuestros hábitos o carácter, que nos han llevado a desarrollar alguna enfermedad o patología. Tampoco olvidemos libros como “Usted puede sanar su vida” de Louise L. Hay o “La enfermedad como camino” deThorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.

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Agustín Pániker: “Una parte de mí está en la India”

Tiene vocación de antropólogo y está fascinado por el país de un abuelo al que no llegó a conocer, la India, al que ha viajado incontables veces.

 ELISENDA PONS

–¿Qué relación mantiene con la India?
–No conocí a mi abuelo indio, pero el apellido y el color de la piel marcan. De todos modos, el gran interés que siento por la India no llegó hasta que viajé allí, en 1980, cuando tenía 21 años. Era un viaje a los orígenes que mi padre nos había prometido.

–¿Qué le pareció ese país que descubrió?
–Me interesó tanto que vuelvo con frecuencia. Fui a Kerala a visitar a mis parientes de allí, y tengo dos hijos adoptados en el país. Al principio me costó, pero ahora considero a la India un poco mía.

–¿Habla alguna de las lenguas oficiales?
–Hablo inglés, que es lengua oficial allí, y estoy familiarizado con el sánscrito. El hindi es al sánscrito lo que las lenguas románicas al latín. ¡Piense que hay 105 lenguas oficiales! Si coges un billete de 10 rupias, está escrito en 14 alfabetos distintos. Es un mundo complejo y fascinante. Yo reivindico que es como un continente entero, con 1.100 millones de habitantes.

–¿Se siente en casa cuando viaja a la India?
–Sí y no. Allí me doy cuenta de que una parte de mí está en la India. Hay gestos de algunos indios que me recuerdan a mi padre.

–¿Qué es lo que más le sorprende de ese país?
–En la India, una novedad no elimina la anterior. Toda novedad se superpone a lo que ya había. Esa diversidad es fascinante. Tengo un amigo que es físico nuclear y cada mañana lleva a cabo su ritual religioso. Allí no hay nada incompatible. Esto a un occidental le deja descolocado, porque en Europa somos de blanco o negro.

–¿Cómo fue el reencuentro con sus parientes indios?
–Lo que más me impresionó fue ir a la casa de donde proceden todos los Pániker. Es una casa sencilla, en un lugar acuático, verde, tropical. Me presenté allí por las buenas y me encontré con el señor que vive actualmente en ella, también llamado Pániker. Me impresionó, y no me esperaba sentirme así. Pensé: es posible que haya una memoria genética, porque aquella casa me resultaba familiar.

–¿Existe la famosa espiritualidad india?
–Se vende mucho esta idea, pero no todos los indios están levitando y haciendo yoga. Lo primero que allí llama la atención es el caos que hay en la calle, el ruido, el materialismo, el regateo… Pero es cierto que el elemento religioso todavía es muy importante.

–¿Dónde se concentra?
–Está en todas partes. La espiritualidad en la India adopta las formas más sorprendentes. Es un poco a la carta: cada uno escoge lo que le interesa. Hay jainistas que se levantan a las cinco de la mañana, se duchan para purificarse y hacen su ritual ante unos objetos de veneración que son los libros de contabilidad. Su deber religioso es obtener provecho comercial.

–¿Su abuelo era una persona muy espiritual?
–¡Qué va! Era un bon vivant, un hombre de negocios. Nunca regresó a la India. A mi padre y a mi tío la espiritualidad les llegó a través de mi abuela, que era catalana.

–Rudyard Kipling escribió que Oriente y Occidente nunca se encontrarían.
–No estoy de acuerdo. Es más, ya lo han hecho. Le pondré un ejemplo gastronómico: cuando les digo a mis amigos indios que el picante característico de su cocina lo trajeron los portugueses de América, no me creen.

–¿Cuál es para usted el gran libro de la India?
–El Mahabharata. No es un libro, es toda una literatura. Es nueve veces La Ilíada y La Odisea juntas. Hay en él historias dentro de otras historias, hasta llegar a seis niveles. Es fascinante. Hay textos más profundos, como los Upanishads, pero el Mahabharata está más cerca de la gente. La serie televisiva de más éxito de la India, que empezó en 1985, recrea sus historias.

–¿Qué recomienda para visitar el país?
–No se conformen con ir de una ciudad a otra. Hay que ir a conocer la India rural. Un 75% de los habitantes de la India viven aún en zonas rurales. Te puedes perder en estados que son como países.

–¿Cómo son los indios?
–Extrovertidos y espontáneos. Son como los latinos de Asia, aunque el tema de las castas y la relación con las mujeres es complicado. De todos modos, un indio de clase media de Bombay tiene más en común con un europeo que con alguien que vive a solo unos kilómetros de él. En esto, la India ha cambiado mucho. Antes eran cuatro marajás y mil millones de desgraciados. Ahora ya hay 200 millones de personas que pertenecen a la clase media.

Fuente: El periodico

Cote Framis: “Los baños de arcilla dan ligereza”

LA ENTREVISTA CON COTE FRAMIS QUIROMASAJISTA Y NATURÓPATA

Afirma que ensuciarse con el barro es terapéutico y organiza baños de arcilla en un terreno al aire libre situado en los Aiguamolls de l’Empordà.

CLICK ART FOTO / EDDY KELELE

–¿En qué consiste exactamente un baño de arcilla?
–En meterse dentro de tierra que previamente se ha removido y a la cual se ha añadido agua.

–¿En el suelo del campo?
–Sí.

–Quedaré hecho un asco.
–No exactamente. No quedará sucio, quedará embarrado.

–¿Y no hay gusanos?
–No. Los gusanos van adonde hay materia orgánica en descomposición, y nuestra arcilla es inerte.

–¿Y no cogeré alguna infección?
–Dejamos secar el barro al sol durante una semana, porque el sol es uno de los pocos desinfectantes naturales. Esparcir sal también ayuda a eliminar gérmenes patógenos.

–Estando en pleno campo, ¿no vienen animales?
–Cuando no teníamos el terreno vallado, hace cosa de cuatro años, vino un jabalí a revolcarse en el barro.

–¡Se lo debió de pasar muy bien!
–Pues sí, tan bien que después trajo a toda la familia. Pero ahora eso es imposible que ocurra, porque tenemos el espacio muy bien protegido.

–No se trata de un spa de lujo, sino de barro en un terreno al aire libre. ¿Cómo reacciona la gente?
–Al principio, la persona cubierta de barro siente extrañeza y repulsión.

–¿Y después?
–Después todo cambia. Poco a poco te vas adaptando a la textura del barro y al final del tratamiento te relajas, hasta el punto de que te sientes mucho más ligero. Los baños de arcilla dan ligereza.

–Los animales usan la arcilla.
–Muchísimo. Para revolcarse y desparasitarse. Y para nutrirse.

–¿Qué propiedades terapéuticas tiene?
–Lo primero que notas es que la piel te queda muy suave, es un peeling inmediato. El barro saca las toxinas de tu cuerpo, es un transportador: si tienes deficiencia de agua, te trae agua del cuerpo; si tienes exceso, te la absorbe. Y lo mismo hace con otras sustancias.

-¿Y qué más?
–Aumenta la alegría. No me pregunte por qué, pero toda la gente coincide en ello. Además, es desinflamatorio, disminuye los dolores articulares, musculares y óseos. Y, sobre todo, mejora la circulación sanguínea.

–¿Algún recuerdo especial?
–Una vez vino una señora con esclerosis múltiple en silla de ruedas. Casi no podía moverse y entre varios la ayudamos a meterse en el barro. Después del baño de arcilla pudo salir por su propio pie e ir al baño sola. Se sentía muy bien y dijo que pocas veces había tenido esa sensación de ligereza.

–Quizá no valoramos suficientemente el barro.
–Lamentablemente, no lo valoramos, aunque hayamos salido de la tierra. Nos cuesta volver a entrar en él porque lo relacionamos con la muerte y nos da miedo. Aquí jugamos con el barro durante una hora.

–Se revuelcan, literalmente.
–Exacto.

–Pero esto lo puedo hacer yo en mi pueblo, cuando llueve…
–Depende del tipo de barro, y de si está en condiciones. La arcilla del barro tiene que ser fina; si hay gránulos o piedras o grava, ya no sirve.

–¿De dónde sacó la idea?
–Cultivando patatas. En la zona del Parc dels Aiguamolls de l’Empordà el terreno es muy arcilloso. Yo al principio plantaba patatas con la intención de hacer cultivos ecológicos, pero el único modo de sacarlas era llenando todo el espacio de agua, porque, si no, con el barro seco, las patatas se agrietaban.

–Usted es quiromasajista. ¿Cómo puede ayudar la arcilla a mejorar la relación con nuestro cuerpo?
–Nos estamos separando de nuestro cuerpo, y la arcilla es un medio para volver a contactar con él. Nos hace de espejo, y gracias a ella podemos tener más conciencia corporal.

–¿Cómo le ha cambiado a usted el barro?
–Ha cambiado mi relación con la naturaleza. El barro es otro elemento más, y lo tenemos olvidado. Es como si la naturaleza solo estuviese formada por plantas, animales y seres humanos. Está también el suelo.

–La tierra solo nos interesa para edificar. Aquí al lado está la Costa Brava, con tanta construcción…
–Estamos utilizando todos los suelos fértiles y de gran calidad productiva para la construcción. Por lo tanto, estamos desplazando la agricultura a suelos menos fértiles. Además, importamos productos alimentarios de zonas muy alejadas, y eso disminuye la calidad de los alimentos y aumenta el precio del carro de la compra. Lo ideal sería aprender a respetar la tierra y darle su valor óptimo en su estado más puro.

Fuente: El periodico