Archive for 2 noviembre 2008

“Poseemos defensas naturales para luchar contra el cáncer”

David Servan-Schreiber, psiquiatra y neurólogo
“Poseemos defensas naturales para luchar contra el cáncer”
46 años. Vivo entre París y Pittsburgh, donde soy profesor en la universidad. Divorciado y con un hijo. Creo que todos los estamentos de la vida, desde lo mineral hasta lo vegetal, están conectados, y que esa conexión va más allá de lo material. Me preocupa el medio ambiente

Usted era un joven triunfador…

… Que descubrió que ser un reconocido neurocientífico y psiquiatra de 31 años no te protege del cáncer.

¿Cómo se enfrentó al tumor cerebral?

Desde mi posición de médico tenía una ventaja: podía investigar en profundidad la literatura médica para encontrar la manera óptima de luchar.

¿Lo más importante que descubrió?

Que todos tenemos células cancerígenas en nuestro cuerpo pero sólo uno de cada tres morirá por el desarrollo de la enfermedad.

Glups.

Todos poseemos defensas naturales para luchar contra ellas. La aparición de la enfermedad no es más que el incremento desmedido de los agentes que facilitan el crecimiento del cáncer enfrentado a la disminución de los agentes inhibidores del cáncer, ambos se encuentran en nuestro cuerpo.

¿Qué le salvó la vida?

En primer lugar, la medicina tradicional: yo he vivido dos operaciones y he pasado por tres meses de quimioterapia. Pero parece que olvidemos que antes, durante y después debemos potenciar los mecanismos naturales que nuestro cuerpo posee para luchar contra el cáncer y prevenirlo.

Usted sostiene que en el cáncer desempeña un gran papel la actitud psicológica.

Los aspectos psicológicos son parte de la barrera inhibidora o de los agentes que lo facilitan; pero no creo que tenga un nivel de participación mayor que la contaminación ambiental, la mala alimentación, la falta de ejercicio físico… Fíjese en este experimento.

Ratas.

Sí, a las que se les injertó un tumor agresivo. El 54% de las que fueron dejadas a su aire pudo protegerse del tumor. De las que fueron sometidas a descargas eléctricas que les provocaban una sensación de desesperanza e intranquilidad, sólo se salvó el 23%. Un tercer grupo aprendió a detener las descargas apretando un botón y resultaron ser las mejores a la hora de enfrentarse al cáncer.

¿Conclusión?

Hay un estrés malo, que conlleva una desesperanza que te imposibilita luchar contra la enfermedad; y hay un estrés positivo, que te hace desarrollar una serie de defensas. O sea, que la cuestión no es si tenemos o no estrés, sino la actitud a la hora de enfrentarnos a los problemas, y esto es algo que cualquiera de nosotros es capaz de aprender.

¿A usted de qué le ha servido el cáncer?

Mi vida es ahora mucho más sana que antes, y me encantaría que la gente aprendiera a mejorar su nivel de salud sin necesidad de tener que desarrollar un cáncer.

¿En qué se equivocaba?

Entre otras cosas, comía como cualquier norteamericano. Creía que todos los alimentos, pinturas, limpiadores del hogar, cosméticos y plásticos que podía comprar en un supermercado eran suficientemente seguros, y he descubierto que no es así, que muchos de ellos contribuyen a aumentar los agentes que favorecen el desarrollo del tumor.

¿Qué debemos saber?

Las proteínas animales contribuyen al crecimiento del cáncer. La mayoría de los agentes químicos que ayudan en la lucha contra el cáncer están en los vegetales, la verdura y la fruta, y en especias como la cúrcuma, el tomillo, el romero, la albahaca y el té verde.

En los colegios, los niños siguen tomando tres veces a la semana carne.

Se encuentra el mismo nivel de proteínas en la soja, el tofu y en las lentejas o las alubias mezcladas con cereales. El fondo mundial de la investigación contra el cáncer recomienda comer 300 gramos de carne a la semana, pero comemos esa cantidad al día.

La fruta está llena de pesticidas.

Sí, y sabemos con certeza que muchos pesticidas provocan cambios hormonales, llegan a cambiar el sexo de las ratas. Y cuando una mujer desarrolla cáncer de mama o un hombre de próstata, la primera medida es que no reciba ningún tipo de hormonas.

Vaya, entonces estamos atrapados.

Lo ideal es la comida orgánica; sin embargo, hoy por hoy, el conocimiento científico que tenemos indica que es mejor comer brécol con algún residuo de pesticida que no comerlo, porque contiene agentes químicos importantes en la lucha contra el cáncer.

La comida orgánica es carísima.

Cuando los consumidores exijamos que los alimentos no tengan contaminantes, las prácticas agrícolas cambiarán y los precios bajarán, como podemos ver en Alemania.

¡Pero ni siquiera sus colegas dan importancia a lo que está diciendo!

¿Quién diablos va a pagar un estudio sobre la diferencia entre el brécol con y sin pesticidas? Nadie posee una patente del brécol, y quienes investigan y ejercen mayor presión sobre los médicos son las empresas que patentan medicamentos.

¿Y qué me dice de las grasas Omega 6?

Que estimulan la inflamación y el crecimiento celular; se encuentran en el aceite de girasol y el de soja, presentes en toda la comida envasada y la bollería; y en el ganado, y sus derivados (huevos, leche), y toda la carne animal que se alimenta con maíz y soja.

Qué más.

Una de las fuentes más poderosas de energía a la hora de enfrentarnos al cáncer son nuestras relaciones, también hay estudios sobre eso. Personalmente, me di cuenta de cuán importante era, para que mi vida tuviera sentido, dar algo de mí a los demás.

En propia carne

Era un joven triunfador, aunque a su padre, un conocido político y pensador, todo le sabía a poco. A los dos años ya sabía leer y escribir, pasó la selectividad con 16 años y en tres años terminó la carrera de Medicina. Era el responsable de uno de los centros de investigación médica dedicados al estudio de neurociencia cognitiva clínica más importantes del mundo. “Vivía inmerso en el estrés”. A los 31 años le diagnosticaron un tumor cerebral; tras someterse a los tratamientos médicos convencionales, sufrió una recaída y decidió investigar a fondo causas y terapias complementarias. Así nació Anticáncer, una nueva forma de vida (Espasa), número uno en la lista de superventas internacionales.

Natalia Caycedo: “Todas las personas tienen algo positivo”

LA ENTREVISTA CON NATALIA CAYCEDO, PSIQUIATRA SOFRÓLOGA

Aplica la sofrología, una terapia psíquica que diseñó su padre, Alfonso Caycedo, para desarrollar el limitado concepto de consciencia humana de los años 60.

PERE BATLLE
Foto: PERE BATLLE
ÀNGELS GALLARDO

–¿Conocerse a sí mismo es un método para curarse a sí mismo?
–Siempre que ese conocimiento sea una vivencia de uno mismo, no la lectura racional de un libro de autoayuda, que se puede entender muy bien pero no te dice cómo producir el cambio que necesitas. El conócete a ti mismo que dijo Sócrates llega a ser curativo si aprendes cómo eres y sabes dirigir y mantener la atención hacia aspectos positivos de ti mismo. Esto tiene una explicación neurofisiológica: la repetición de un pensamiento positivo produce cambios en las neuronas, igual que si lo haces con uno negativo.

–¿Esa es la idea de la sofrología?
–La sofrología es un método para conocer cómo es tu cuerpo y por dónde enferma cuando sufre estrés, cómo son tus pensamientos, en especial los distorsionados, y cuáles son tus emociones. Una vez conoces todo eso, por medio de un programa de relajación pautada que se ha de hacer a diario, se consiguen los cambios beneficiosos. Sofrología tiene tres raíces griegas: sos, que significa equilibrio; phren, la consciencia, y logos, el estudio. Es decir, estudio de la consciencia en equilibrio.

–¿Qué es la consciencia?
–Nosotros trabajamos con la consciencia –con s en medio– que, según la Real Academia Española significa el conocimiento que el sujeto tiene de sí mismo. La conciencia, sin s, pertenece al terreno de lo moral. La medicina y la psiquiatría occidentales nunca han definido qué es la consciencia humana. Hablan mucho de neurofisiología y neuropsicología, pero no de ese conocimiento.

–Su padre decidió investigarlo.
–En efecto. Cuando mi padre ejercía de psiquiatra en Madrid, a finales de los años 50, se decía que hay dos tipos de consciencia: la patológica y la ordinaria. Los enfermos mentales eran tratados con electrochoques, hipnosis y poco más. No había ni fármacos. Él buscaba algo más y, como mi madre hacía yoga, se fueron a India con la idea de conocer otras formas de entender la consciencia.

–¿Qué encontró?
–Estuvo conviviendo dos años con personas que practicaban yoga, budismo tibetano y zen. Se dio cuenta de que aquellos individuos tenían una consciencia más desarrollada, que no era ni patológica ni normal. Él la llamó consciencia sofrónica y creó el método de relajación dinámica, que tiene como punto de partida las técnicas que vio en Oriente pero no entra en la filosofía ni el análisis budistas. Eso lo respetamos mucho, pero no somos orientalistas. Todo lo mantenemos en un plano médico.

–¿Qué problemas trata?
–La ansiedad en todas sus formas. Fobias, trastornos de pánico con agorafobia, depresión y el estrés crónico que desemboca en enfermedades psicosomáticas, esas que no tienen causa orgánica y que por eso mismo son difíciles de curar: gastrointestinales, dolores crónicos, problemas de piel, insomnio. Sin saber porqué, si practican todos los días, mejoran.

–¿Una persona con ansiedad tiene la calma necesaria para relajarse?
–Al principio, no. Pero existen estrategias. Supongamos que viene un paciente con miedo a salir a la calle porque ha tenido ataques de pánico. De pronto, sufre palpitaciones, sudoración, siente que no pueden respirar, se marea… Empieza con ejercicios de respiración, relajando el cuerpo. A la semana siguiente, aprende a dirigir sus pensamientos hacia dónde él quiere, a ser sujetos de su mente y no al revés.

–¿No analizan las causas?
–No rascamos en los traumas. Lo que transforma es tener una experiencia distinta: por más personas que te digan que vales mucho, si no te lo dices tú no vas a cambiar, porque no te lo crees. Trabajamos siempre buscando lo positivo de cada cual. Todas las personas tienen algo positivo que reconocerse. Solo por ser humano ya vales muchísimo.

–¿Cuál es el orden de actuación?
–El primer grado de la relajación se dedica a conocer cómo es el cuerpo. Se trata de percibirlo internamente, para aprender qué le sucede en las épocas de mucho estrés. El siguiente es mental: ¿cuáles son tus pensamientos negativos habituales?, y así. Toma consciencia y cámbialos. El tercer paso son las emociones, y después el resto de valores y la ética.

–¿Y así cambian?
–Si no es un simple acto intelectual, sí. Se trata de eliminar todo lo que son prejuicios, ideas preconcebidas. Todo eso, fuera. Si quieres conocer algo en su esencia has de olvidar los conceptos que tenías sobre esa cosa, y establecer con ella una relación directa y esencial. Así puedes tener un conocimiento puro de ti mismo.

–También enseñan a deportistas.
–A muchos, de élite y de deportes de precisión, que exigen gran dominio de sí mismos. Son personas muy buenas en su deporte, pero, en un momento de alta competición, con muchas cámaras fijas en ellos y gran expectación a su alrededor, la ansiedad les puede hacer fracasar. Aquí aprenden a ser sujetos de sus movimientos, antes, durante y después de la competición. El control.

Masaru Emoto: “El intermediario con Dios es el agua”

Masaru Emoto: “El intermediario con Dios es el agua”

Asegura que los pensamientos cambian la estructura molecular del agua. Acaba de presentar en Barcelona sus experimentos para acreditarlo.

JOSEP GARCÍA
Foto: JOSEP GARCÍA
GASPAR HERNÀNDEZ

–Según usted, los pensamientos cambian la estructura molecular del agua. ¿Por qué?
–Pregúnteselo a Dios. A mí me resulta imposible de explicar.

–Pero usted afirma que esto pasa.
–Sí, por supuesto. Llevo años investigándolo. Incluso la contaminación del agua desaparece dependiendo del pensamiento humano.

–Supongo que sus colegas científicos le habrán dicho de todo por manifestar estas cosas.
–Sí, pero como me llevo muy bien con mi esposa, no hay problema. Estamos constantemente de luna de miel y superamos juntos cualquier adversidad.

–Habla como si el agua pensara.
–El agua piensa, porque el agua es igual a nosotros. O sea, que nuestro pensamiento afecta al agua.

–Pues en Catalunya nuestro pensamiento debe de estar seco.
–Todos los problemas del agua, lo que me cuenta y los desastres naturales, ocurren por nuestra ignorancia con respecto a ella. Las personas tenemos encerrada dentro de nuestro cuerpo una inmensa cantidad de agua y, con humildad, deberíamos tener una mayor comprensión hacia ella. Es algo muy cercano a nosotros.

–Pero el problema es que fuera de nuestro cuerpo no tenemos agua.
–Tendríamos que respetar a la naturaleza, no forzarla. Intentar que no se produzcan desequilibrios allá donde no hay agua.

–Cambiemos de tema. ¿Por qué mis plantas están contentas cuando les hablo?
–Las personas podemos ajustar nuestras ondas a las de otros seres vivos. Dentro de nosotros tenemos ener- gía, y esa energía genera una vibración. Cuando dos seres vivos comparten las mismas vibraciones es cuando se progresa y se experimenta ese estado de unión. Si usted habla a sus plantas, es porque las ama.

–A veces me olvido de regarlas.
–Supongamos que las ama. Ese amor hace que usted iguale sus ondas de vibración con las flores. Por eso mejoran y están más bonitas.

–Somos agua. Si nos decimos palabras negativas, ¿hasta qué punto nuestro cuerpo se va a resentir?
–Con efecto inmediato. Si yo le digo algo muy duro a mi mujer, ella se queda en cama una semana.

–Una mujer sensible.
–Con mis palabras agresivas, el agua de su cuerpo cambia radicalmente, sufre choques y malestar. Pero también si las palabras son suyas. La vibración siempre emite sonido o ruido y eso afecta al agua y, por lo tanto, a nuestro cuerpo.

–Uno de sus experimentos más famosos está hecho con arroz (el arroz es agua, como nosotros). El mismo experimento lo puede poner en práctica cualquier mortal. Tomamos dos paquetes de arroz. A uno lo insultamos a diario durante un mes y al otro no. El que recibe los insultos, se pudre.
–Exacto. Así es. En mi libro están las fotos que lo demuestran.

–¿Y el arroz entiende todos los idiomas?
–Hace un mes estuve en el museo del agua del Ecuador, donde estaban expuestas unas 60 fotos con mis experimentos. Hubo una cosa que me emocionó. Vinieron unas mil personas a verla. En la entrada del museo había dos recipientes con arroz hervido. El de la izquierda tenía un cartel que decía al visitante: “Insúlteme todo lo que pueda y maldiga todo lo que quiera”. Y el de la derecha, un cartel con esta frase: “Dígame buenas palabras”. Y todas las palabras fueron dichas en español.

–En español hay grandes insultos.
–Me emocionó constatar cómo el arroz de la izquierda se pudrió. O sea, que el resultado fue el mismo que cuando insultamos al arroz en japonés. Tengo las fotografías.

–¿Qué es para usted Dios?
–Yo creo que existe un Dios grandioso, con el que nosotros estamos directamente conectados. No me cabe duda alguna. Y creo que nuestro intermediario con Dios es el agua. Por eso podemos calificar al agua como mensajero de Dios. ¿Sabía que últimamente se ha descubierto la quinta dimensión?

–Pues no. Ni me he enterado.
–Una profesora de la Universidad de Harvard, especialista en física teórica, lo ha acreditado.

–¿Pero no vivíamos en un mundo tridimensional?
–Esta doctora de Harvard ha demostrado que este mundo tridimensional está rodeado de otra dimensión, llamada la quinta dimensión, una especie de sopa de información de donde van entrando varias informaciones de nuestro mundo. Personas como Jesucristo o Buda captaron la presencia de esta quinta dimensión y divulgaron la información que vislumbraron allí. O sea, que la quinta dimensión es lo que nos conduce a Dios, y yo estoy seguro de que el intermediario es el agua.

Glòria Rosales y Gordana Vranjes : “Con el yoga descubres que ya estás lleno”

23/4/2008 LA ENTREVISTA CON GLÒRIA ROSALES Y GORDANA VRANJES, PROFESORAS DE YOGA

Glòria Rosales y Gordana Vranjes : “Con el yoga descubres que ya estás lleno”

Hace unos años eran dos ejecutivas estresadas en Nueva York. Ahora publican La meva guia de ioga (Viena).

JOSEP GARCIA

–A veces, mientras practico yoga, pienso en la lista de la compra.
–G. V.: Es normal que la mente se vaya. Se trata de recordarle que tiene que regresar. Una y otra vez. Regresar a la intención inicial de la sesión.

–Algunas posturas de yoga me causan dolor.
–G. V.: El dolor es cambio. Cada cambio causa dolor. Pero ese dolor te lleva hacia donde quieres ir. Lo importante es cómo reaccionamos ante el dolor, no el dolor en sí mismo.

–Pero es que algunas posturas de yoga son imposibles.
–G. R.: No tienes que usar tu cuerpo para hacer esa postura, sino usar la postura para ir abriendo tu cuerpo, para ir expandiéndote, enraizándote. La postura es una herramienta.

–¿Una herramienta para qué?
–G. V.: Por ejemplo, para entender que eres parte de un todo. Una vez un monje de la India me dijo: “Vosotros los occidentales todo lo queréis hacer solos”. Si alguna enfermedad hay en nuestra sociedad es este afán de individualizarlo todo: mi trabajo, mi casa, mi vida, yo soy así. Olvidas que eres una gota del mar.

–¿Cómo les ha cambiado el yoga?
–G. V.: Yo era una chica bastante ambiciosa y llegó un punto, en Estados Unidos, en que ya lo tenía todo. Pero me sentía muy vacía. Y el yoga me ayudó muchísimo.

–¿El yoga llena vacíos?
–G. R.: No llena vacíos, pero con el yoga descubres que ya estás lleno.

–Y te enseña a respirar.
–G. R.: A menudo no respiramos.

–¿?
–G. R.: Quiero decir que respiramos de una forma muy superficial, sobre todo cuando estamos tensos. Una respiración corta y rápida. Tal y como respires, será tu estado mental.

–¿Qué recomendarían a un lector estresado?
–G. R.: Que hoy haga una pequeña pausa de tres minutos, un par de veces. Que pare, que esté consigo mismo. Que no intente cambiar lo que siente. Estar con su estado de ánimo, sin cambiarlo. Nos machacamos demasiado.

–¿Cómo le ha ayudado a usted, Gloria, el yoga?
–G. R.: A mí el yoga me hace ser consciente. Ya de pequeña yo era descentrada, indisciplinada, ansiosa. Era la despistada de la clase.

–¿Y de mayor?
–G. R.: Ya de mayor, era incapaz de tomar decisiones. Tenía miedo al qué dirán. Hasta que me di cuenta de que sistemáticamente estaba actuando desde la idea que los demás tienen de mí. Gracias al yoga he aprendido que no soy mi posición social, ni mi nombre, ni mi prestigio. Si actúas desde la idea de cómo te ven los otros, la estás fastidiando.

–¿Por qué?
–G. R.: Porque actúas desde el miedo y desde el apego, movido por construir esa imagen falsa de ti.

–O sea, que no le importa lo que digan de usted.
–G. R.: No me lo tomo de forma personal, porque hablan de una forma, no de mi esencia.
–G. V.: Si mañana te arrancan un brazo, ¿serás menos tú? Si no tienes trabajo, ¿ya no eres tú? Del yoga he aprendido que cuando los otros hablan de mí, en realidad hablan como de un jersey. Pueden opinar si es bonito o si es feo, pero el jersey no soy yo, y me lo puedo quitar cuando lo desee. Eso da muchísima paz. El yoga es un enfoque holístico para vivir de una forma más sana: de afuera hacia dentro.

–Las mujeres preguntan si pueden practicar yoga con la menstruación.
–G. V.: Cada mujer es un mundo. En general, las posturas invertidas no se practican con la menstruación porque la energía del cuerpo va hacia abajo y, si te colocas del revés, trabajas contra ella. Pero hay mujeres que durante la menstruación tienen más ganas de practicar, porque están más en contacto con su cuerpo. Otras solo quieren descansar.

–El yoga está de moda. En Barcelona se practica más que el aeróbic.
–G. V.: Hace 10 años también estaba de moda en Nueva York. Había un centro en cada manzana. Creía que la moda sería pasajera.

–¿Y?
–G. V.: Ahora hay dos centros de yoga en cada manzana. Muchos practicantes empiezan siguiendo la moda, pero cuando saborean sus beneficios continúan. Unos beneficios que van de la relajación a la iluminación.

–¿Podemos trascender nuestro cuerpo?
–G. R.: Los ascetas lo utilizaban para trascender el cuerpo, pero hoy la visión ha cambiado. No se trata de trascender esta realidad no deseable hacia una deseable, sino de hallar claridad en todo lo que hay, aceptando la realidad en la que nos toca vivir y usando el cuerpo como guía.

–¿Y si alguien no puede usar el cuerpo?
–G. V.: Hay yoguis muy buenos que no tienen piernas.