Archive for 13 diciembre 2008

“Somos un esqueleto bañado en fluidos”

David Ponce, osteópata y fisioterapeuta
Tengo 40 años. Nací en Barcelona y vivo en Sant Cugat. Soy osteópata, fisioterapeuta y homeópata. Estoy casado con Rosa y tenemos dos hijos, Paula (9) y Alexis (7). Soy de centro. Soy protestante, creo que Jesús era hijo de Dios y sanador. “Motus vita est”: ¡muévete!

Qué hace un osteópata? Armoniza tu estructura ósea. Toda dolencia tiene su correspondencia ósea. Un ejemplo. Tumbadas en esta camilla, hay personas a las que hago un desbloqueo… y lloran.

¿De dolor? ¡No! Esto no duele. Es porque desbloqueo un nudo emocional. El 60% de los dolores de espalda tiene trasfondo emocional. Cada tipo de emoción tensa una parte del cuerpo, lo que repercute en órganos y en huesos.

¿Tratando mi esqueleto sanaré? ¡Si tu esqueleto está armónico, no enfermarás tan fácilmente! Cuando mis hijas se quejan de faringitis, yo no les doy antibióticos: les desbloqueo cervicales.

¿Qué tiene que ver con la infección? Mucho: desde las vértebras cervicales se inerva el área de la garganta. Si relajas y tonificas esa área, la infección recula.

No se dedica solamente a dolores de espalda, veo. Los dolores de espalda y de cabeza son la primera causa de baja laboral en el mundo, y la osteopatía es el mejor remedio.

¿Sí? ¿También para dolores de cabeza? No olvide que el 80% de la irrigación cerebral fluye por una arteria que pasa por cierta vértebra cervical: bien colocada, ¡mejora todas las funciones cerebrales! Eso incluso ayuda a los enfermos de alzheimer.

¿Ah, sí? También es muy útil la osteopatía craneal.

¿En qué consiste? Las piezas óseas que conforman el cráneo, en su encaje, tienen movimiento: no están fijas. Palpando el cráneo con mis manos, ayudo a armonizar esos encajes.

Suena a curanderismo. Siempre ha habido personas con habilidad natural para hacer cura d´espatllat:antecesores de los osteópatas. La diferencia es que hoy la ciencia conoce bien la biomecánica de estos procesos en nuestro organismo.

¿Cómo se metió usted en esto? Me atropelló un taxi en la Diagonal. Yo tenía 16 años y padecí amnesia transitoria y roturas de rótula, tibia, fémur y ligamentos interior, lateral y cruzados…

Un desastre. Dos operaciones y un año entero de rehabilitación dolorosísima para recuperar la movilidad. Un día me doblaron la rodilla con fuerza: del dolor, perdí el conocimiento…

¿No había otro remedio? Hoy una rehabilitación resulta más eficaz sin ser tan torturante. Aquella experiencia me cambió: quise ayudar a otros. Quizá me inspiró también que los fundadores de la osteopatía y la quiropraxis fueron protestantes, como yo lo era y sigo siéndolo. Como los de la homeopatía, fitoterapia…

Se trata de evitar el quirófano, ¿eh?

Si hay que ir al quirófano, se va. Pero antes hay que intentar mejorar de otro modo. De las hernias discales que he tratado, he evitado que el 80% llegase al quirófano.

Un alivio para el paciente.

Alguno hay que mejora en tres días de su hernia discal, pero aun así me dice: “De todos modos me operaré, para que no se enfade mi médico”. ¡En fin…! Mis tratamientos son integrales: osteoterapia, fisioterapia, homeopatía, fitoterapia, acupuntura, masajes con aceites calientes… y, sobre todo, atención a los cuatro principios básicos.

¿Qué cuatro principios?

Alimentación idónea+ ejercicio físico tonificante + descanso reparador + estabilidad emocional. ¡La salud sale de esta suma!

Un consejo básico de alimentación.

Fruta, verdura, agua. Elimina el azúcar, excitante que te impide concentrarte. ¡Cada cocacola contiene 30 gramos de azúcar! No bebas leche e ingiere poca carne roja: un exceso de proteína te carga de toxinas, desgasta tus articulaciones. Y sométete a una hidroterapia de colon dos veces al año.

Ejercicio: otro consejo básico.

“Motus vita est”: el movimiento es la vida. ¡Muévase!

De la emoción pasamos al movimiento. Esta visión integral es la que hará que te sientas bien. ¡Pon un osteópata en tu vida!

Me saldrá caro.

¡Al año gastas más dinero en tu coche! Más que en tu cuerpo. ¿Por qué? Cuatro visitas anuales al osteópata te evitarán sustos.

¿Qué sustos?

La vértebra D1 inerva el miocardio: cuidarla mejorará el flujo de estímulos que llegan al corazón. La vértebra D4 inerva los pulmones, la L inerva el intestino y genitales…

¿Somos un esqueleto, en suma?

Somos un esqueleto bañado en fluidos. Hay personas que, tras manipularlas y desbloquearles vértebras, me dicen que les parece que ven mejor, que oyen mejor, que digieren mejor… ¡Es natural!: les he abierto espacios articulares, de modo que luego las señales nerviosas fluyen mucho mejor.

Quizá tenía Jesús algo de osteópata…

Jesús fue hombre y el hijo de Dios. Y sanaba. A veces lo hacía mirando a los ojos… ¡Y hoy la iridología es una técnica de diagnóstico! Por cierto, ¿sabe que los que tenemos ojos azules adolecemos de un sistema linfático menos eficiente? Así que nos viene muy bien una sauna de vez en cuando.

¿Algún otro consejo vertebral?

Además de desbloquear vértebras, yo receto versículos, como este de san Pablo: “Cuando un miembro sufre, sufre todo el cuerpo”. El dolor es sólo la bombilla, mejor arreglar la avería remontándote a Fecsa.

Columna vertebral

Se me ofrece para tocarme la columna vertebral y armonizarme con algunos crac, crec, croc, pero tengo el día poco empirista y prefiero que retoque el espinazo sintético de la foto. Ponce me asegura que esto no duele, y que todo son beneficios. Habla con seguridad, templanza, alegría y simpatía, transmite confianza. Sus muchos pacientes le están agradecidos, entre ellos Pasqual Maragall, de quien sólo accede a decirme que se porta la mar de bien. Ponce borra muchos dolores de muchos cuerpos: “Y disfruto con ello: Dios tiene un plan para mi vida, y yo lo cumplo”. Ponce manipula esqueletos, y gracias a sus manos sólo uno de cada doscientos pacientes con dolencias discales irá al quirófano.

Fuente: La Vanguardia.

“Con buena música, las vacas dan más leche”

Jordi Jauset, investigador en la Ramon Llull de efectos y aplicaciones científicas del sonido
Nací en Lleida y vivo en Sant Cugat. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy ingeniero en Telecomunicaciones y doctor en Comunicación. Profesor de la Universitat Ramon Llull. Con mis seis hermanos tuvimos un grupo musical de acordeones. Di mi primer concierto a los 5 años

Mi bisabuelo tocaba el acordeón, mi abuelo el saxofón y mi padre hizo la carrera de piano, aunque no se dedicó.

Pero decidió que sus hijos serían músicos.

Sí, a los 3 años nos enseñaba solfeo y a los 6 nos inscribía en el conservatorio. Pronto fuimos una troupe de seis niños de entre 5 y 12 años que tocaban el acordeón, instrumento del que mi padre estaba enamorado, y no lo hacíamos mal: recibimos primeros premios en Francia, Italia, Holanda, Alemania, Finlandia y Bélgica.

La familia Trapp española.

Así nos llamaba. Una de las actuaciones que mi padre me encomendaba, emulando a Mozart, era interpretar al piano una obra conocida con los ojos vendados y con el teclado cubierto con un pañuelo de seda.

Pero la vida le llevó por otro camino.

Sí, hasta que hace cuatro años, a raíz de una situación laboral complicada e injusta, tuve una crisis personal y decidí que a partir de entonces iba a hacer más cosas que me gustaran y a reducir las obligaciones.

¿Y recordó lo bien que se lo pasaba con la música?

Sí, pero la gran pregunta fue: ¿qué habilidades he desarrollado hasta hoy? Entre otras, la investigación. Así junté ambas cosas: estudié ingeniería biomédica y decidí dedicarme a los efectos y aplicaciones científicas del sonido y la música como herramienta terapéutica.

¿Y qué ha averiguado?

El efecto indiscutible y comprobado de la música en los seres vivos, tanto en vegetales como en animales y, por supuesto, en humanos.

¿Vegetales, dice?

La música en invernaderos de semillas influye en una germinación más rápida y de mayor calidad. Y es sobradamente conocido el experimento con las vacas.

Cuénteme.

Se comprobó que las vacas de vaquerías próximas a aeropuertos, sometidas a niveles elevados de ruido, dan menos leche, y que las vacas de establecimientos amenizados con una selección de música clásica incrementan su producción; pero eso es viejo.

Viejo pero sorprendente.

En la actualidad, la musicoterapia se aplica con excelentes resultados en los campos de la educación (parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, hiperactividad…), geriatría (alzheimer, parkinson, enfermos terminales, demencia senil), salud mental, trastornos de alimentación, traumas por abusos…, y también resulta eficaz para la recuperación de las personas afectadas por un infarto cerebral. Hay cientos de publicaciones que avalan lo que le estoy diciendo.

No se por qué suena tan milagroso.

Porque los sonidos no se ven, son vibración y energía, ¿pero qué es la materia?… En los enfermos de alzheimer, por ejemplo, la música, implantada en el cerebro mucho antes de que el niño aprenda a hablar, permanece durante largo tiempo después de que las palabras hayan desaparecido.

¿La música continúa estando con nosotros cuando todo lo demás se ha ido?

Sí, calmante y hasta socializante, pues basta con hacerle escuchar a un enfermo una sesión de treinta minutos para que desaparezca la agresión y deje de deambular. ¿Conoce la obra del científico Oliver Sacks?

Sí, maravillosa: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero,Un antropólogo en Marte,Despertares...

Aplicó la música a enfermos de parkinson: “La música – escribe-les permitía el movimiento libre. Se podía ver incluso que cuando se imaginaban la música, sólo pensando en ella, superaban sus impedimentos”.

¿Qué significa eso?

Con la música cambian las ondas cerebrales; se da un cambio neurológico profundo.

¿A usted qué experimentos le han llamado más la atención?

Un experimento interesante cuyos resultados se presentaron el año pasado muestra el impacto de un simple metrónomo, es decir, un ritmo, en un enfermo con parálisis cerebral al que dos personas tenían que ayudar a caminar y, simplemente por sincronizarse con un ritmo, al cabo de algunas semanas de entreno parecía otra persona; eso demuestra que se puede llegar a reparar la actividad neuronal por el proceso del ritmo. Y hay una noticia reciente increíble.

¿Buena?

Buenísima. Desde hace algunos meses, en el hospital Mútua de Terrassa han implantado la nueva tecnología de ultrasonidos de alta intensidad (HIFU) para tratar y eliminar tumores tanto benignos como malignos.

¿Funciona?

Los ultrasonidos se están posicionando como la terapia con más futuro para el tratamiento de tumores malignos de hígado, mama, páncreas, riñón y hueso. Se trata de una alternativa precisa, eficaz, segura y no invasiva; una tecnología que se ha probado con excelentes resultados en centros de Estados Unidos y de Asia.

¿Qué me recomienda para dormir como un angelito?

El conde Kaiserling le encargó a Bach una obra que le ayudara a dormir. Las Variaciones Goldberg eran interpretadas por el clavicordista de la corte durante sus noches de insomnio y desde entonces se utilizan como música relajante. Pero queda mucho por investigar, y creo que el poder del sonido va a seguir sorprendiéndonos.

El impacto de la onda

Durante la Segunda Guerra Mundial enviaban a los hospitales norteamericanos, abarrotados de heridos y escasos de personal y calmantes, grupos de música que entretuvieran a los heridos. Fue así como empezaron a observar que los enfermos se recuperaban antes con música que sin ella. A partir de ahí comenzaron a hacer estudios y no han cesado. Hoy ya es posible a través de ultrasonidos, sin cirugía, eliminar tumores (sistema que en España se aplica en el hospital Mútua de Terrassa). En Música y neurociencia: la musicoterapia (Ed. UOC), este investigador y músico expone los fundamentos, efectos y aplicaciones terapéuticas de la música y cita los más recientes estudios.

Fuente: La Vanguardia

María Luisa Becerra: “Dime cómo naciste y te diré cómo eres”

LA ENTREVISTA CON MARÍA LUISA BECERRA, TERAPEUTA DE REBIRTHING O RENACIMIENTO

Afirma que elegimos a nuestros padres antes del nacimiento y que la forma en que nacimos condiciona nuestra manera de ser.

SANTIAGO BARTOLOMÉ

–¿Tan importante es la forma como nacemos?
–Importantísima, porque queda grabada en nuestra memoria celular y nos condiciona toda la vida. Dime cómo naciste y te diré cómo eres.

-¿Cómo suelen ser, a partir de lo que ha constatado, las personas nacidas de forma prematura?
–Son los rápidos, siempre tienen prisa. Son personas que, generalmente, no se encontraban bien en la vida intrauterina y quisieron salir antes de tiempo.

–¿Y los nacidos por cesárea?
–Suelen tener unos sentimientos de culpabilidad muy grandes y baja energía porque creen, inconscientemente, que su vitalidad hace daño al ser al que aman. Y van a atraer a personas que les permitan pensar: “¿Lo ves? Yo hago daño a las personas a las que amo”. Además, han tenido problemas de vinculación afectiva y de contacto físico.

–¿Y cuando el parto ha sido con mucho dolor?
–Depende de cómo la madre lo haya vivido. Una madre puede haber tenido un parto con mucho dolor, pero ha podido vivirlo rendida y amorosamente, sin culpabilizar al niño. El problema es que el niño haya oído reiteradamente que para que él naciera su madre sufrió mucho. Ese niño creerá que para recibir amor es necesario sufrir.
–Son afirmaciones contundentes. Pero la vida es más que la gestación: influyen muchísimas cosas.
–A la gente escéptica, yo les digo que todo esto se ha demostrado científicamente y que hay bibliografía. Soy psicoterapeuta y he estado más de 30 años acompañando a mujeres en el parto, como soporte emocional.

–¿Qué más dice a los escépticos?
–Que observen los momentos de transición o cambio en su vida, y verán que en estas situaciones han actuado con una fuerza que, si la observan bien, reconocerán que no es del presente. ¿Por qué cuando viajo sufro tanto? ¿O cuando me traslado de casa? ¿O cuando me separo de alguien? Observen cómo se activan esas memorias.

–Son las memorias celulares.
–Son memorias congeladas en el cuerpo debido a situaciones trau- máticas en el inicio de la vida.

–¿Y qué hace usted con ellas?
–Llevar a cabo la terapia del rebirthing o renacimiento.

–¿En qué consiste?
–En recordar quién eres a través de la respiración consciente, que provoca unos movimientos energéticos que limpian las memorias celulares que influyen en tu conducta actual. Es un proceso bioenergético que incide directamente en la creatividad del pensamiento.

–Cuesta de entender.
–Es borrar todo aquello que nos hace sufrir.

–¿Hay personas que llegan a recordar su nacimiento?
–A veces sí. Depende de cada persona y del renacedor profesional que le acompaña.

–Aparte del nacimiento, está la memoria intrauterina.
–El niño, desde la vida intrauterina, recibe una cantidad de estímulos que también se marcan en sus memorias celulares, que después se relacionarán con pensamientos y emociones, creando un triángulo mente-cuerpo-emociones que va a estar activándose a lo largo de su vida.
–¿En qué situaciones?
–Cada vez que un estímulo al que yo llamo disparador venga de fuera y conecte con una de estas partes.

–También cuesta de comprender. ¿Un ejemplo?
–Un niño que ha vivido el rechazo de sus padres podrá haber decidido que para vivir necesita ser rechazado. Y atraerá a las personas y situaciones perfectas para seguir viviendo el rechazo, que es lo que a él le resulta familiar, aunque sea doloroso. Subconscientemente, su gran miedo es que si deja de ser rechazado puede morir.

–Usted tiene seis hijos. ¿Cuál sería la gestación ideal?
–La mujer tendría que estar dedicada a sí misma. La gestación lleva a la mujer a una gran introspección, y eso es incompatible con trabajar.

–¿?
–La mujer, durante el embarazo, tendría que eliminar de su vida el estrés y estar en contacto con la naturaleza. Obviamente, lo que daña a la madre y al hijo no es el trabajo, sino el estrés provocado por el trabajo.

–Dice que los padres solo son un canal.
–Todos hemos elegido a nuestros padres, antes de la concepción, para sanar todo aquello que está en nuestra situación kármica. Esto nos tranquiliza cuando lo entendemos.

–Pues yo aún no lo entiendo.
–Para entenderlo es necesario creer que somos más que nuestro cuerpo. En 30 años he visto muchos nacimientos y siempre pienso lo mismo: “Aquí hay algo que se me escapa”.

Fuente:  El periodico