Colin Beavan: «Una vida de consumo no trae la felicidad»

LA ENTREVISTA // COLIN BEAVAN, ECOLOGISTA

Colin Beavan: «Una vida de consumo no trae la felicidad»

Este escritor y bloguero de EEUU pasó un año junto a su familia sin provocar la más mínima contaminación en Manhattan. De Copenhague esperaba un liderazgo real. Demasiado.

Colin Beavan.  Foto: <BR/>

Sin basura, sin emisiones nocivas, sin electrodomésticos, sin metro o coche, sin plásticos, sin televisión, sin luz, sin papel higiénico. Colin Beavan (1967) salió tan satisfecho de la experiencia en el noveno piso de un edificio de Nueva York que escribió un libro y creó No Impact Project para animar a la gente a reducir el consumo y contaminar menos para salvar al planeta. En el CCCB se proyectó el documental sobre su vivencia. El público rió y aprendió del curioso experimento.

–¿Cuántas personas serían capaces de imitar su experimento en el 2007 (No Impact Man) de no causar ningún daño al medioambiente?
–Hace unas semanas, cerca de 5.000 personas trataron de vivir así durante una semana como un experimento de vida sostenible. Nosotros, en No Impact Project, tenemos un programa que ayuda a la gente a aprender a vivir de forma sostenible. Pero los estadounidenses, en todo el país, están tratando de averiguar lo que pueden hacer, porque están decepcionados debido a que el Gobierno no está haciendo más cosas.

–¿Cree que su año de cero contaminación ayudó?
–Sí, porque contribuyó a hablar del tema y demostró a la gente que cada individuo cuenta. A veces, las personas quieren ignorar un problema si no sienten que pueden hacer algo al respecto. Mi experiencia demostró a la gente que todo el mundo puede ayudar a pequeña escala, y esto provoca que esté más predispuesta a discutir del problema. Además, tenemos que encontrar una manera mejor de vivir.

–¿Qué fue lo más duro ese año?
–Lavar la ropa a mano. Esto significa que deberíamos, obviamente, mantener algunas comodidades, pero tenemos que trabajar juntos para forzar a nuestros gobiernos y empresarios a hacer las cosas sostenibles. Necesitamos una economía de energías renovables.

–¿Y qué le sorprendió de una vida privada de tantas cosas?
–Que mucho de lo que realizamos nos hizo más felices y saludables. El ciclismo nos proporcionó ejercicio. Los alimentos locales nos hicieron que fuéramos más saludables. Apagar el aire acondicionado significó que fuimos más al parque. Deshacernos de la televisión representó que pasamos más tiempo en familia y con los amigos..

–En una escena del documental, están usted, su esposa y su hija en la bañera pisando la ropa sucia en remojo. ¿Cómo se las arreglaron sin lavadora?
–Lavamos la ropa a mano.

–En el documental se les ve pidiendo cubitos a la vecina. ¿Una trampa?
–Hay que leer mi libro, No Impact Man, porque el documental que usted vio no se ajusta a lo que hicimos durante ese año. En él, se muestra una escena de algo que hicimos solo un día. Solo pedimos hielo a la vecina en una ocasión.

–Ahorraron 2.184 pañales desechables, pero tuvieron que lavar los de tela a mano.
–Pero debido a que mi hija, Isabella, utilizaba pañales de tela, pudo notar cuando estaba mojada y empezó a pedir ir al lavabo antes que otros niños. Isabella ya usaba el baño cuando apagamos la electricidad.

–Sin comer pescado ni carne porque no consumieron nada producido a más de 200 kilómetros de su casa. Fue un año de verduras.
–Consumir alimentos locales producidos por pequeños agricultores en lugar de por grandes compañías significa que la comida se transporta entre distancias más cortas y que el cuidado de la tierra corre a cargo de los mismos agricultores. La producción de carne es una de las que más contribuyen al cambio climático. Además, muchos de los caladeros se agotan y necesitamos que se recuperen.

–En aquella Navidad, también descubrieron unas fiestas diferentes.
–Hubo villancicos, el tío tocando el piano y los sobrinos corriendo alrededor de mi hija, Isabella, y buena comida. Sin regalos, verás, no tuvimos la sensación que yo, al menos, asociaba con la Navidad: el estrés. Fue una Navidad feliz, llevadera y no consumista.

–Podría haber propuesto su experimento en Copenhague
–Encontrar una manera de vivir que sea más feliz y mejor para el individuo y utilizar menos los recursos ambientales tendrán que ser parte de la solución. Una forma de vida basada en el consumo, en la que a nosotros –especialmente a los estadounidenses– se nos dice que tenemos que trabajar muchas horas para comprar más cosas que realmente no necesitamos, no es el camino para la felicidad. Tampoco es el camino para la sostenibilidad. Cambiemos para que podamos tener dos cosas: personas más felices y un planeta también más feliz.

–¿Qué mensaje necesitaban oír los líderes reunidos en Copenhague?
–Tener el valor de liderar. Las personas de este planeta necesitan auténticos líderes, no políticos de carrera que estén preocupados por su reelección. Tenemos que llegar rápido a las 350 ppm (partículas por millón) de concentración de dióxido de carbono en el aire y necesitamos líderes para conseguirlo.

Fuente: El periódico.

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