Posts Tagged ‘ki’

Isabel Calpe Rufat: “Acomódese al verano y tendrá más energía”

LA ENTREVISTA CON ISABEL CALPE RUFAT, DOCTORA EN ANTROPOLOGÍA Y PROFESORA DE QI GONG

Recomienda irse a dormir tarde y levantarse temprano para acomodar nuestros cuerpos a la luz del verano.

MAITE CRUZ

–Energéticamente, ¿cómo podemos fluir con el verano?
–Según los principios del Qi Gong, que son los principios de la medicina china, adaptándonos a la energía del verano, la estación en la que la energía llega a su apogeo.

–Quizá sea demasiada energía.
–No, si durante el invierno la has almacenado. Se trata de adaptarnos a los cambios estacionales. En invierno, ahorrar la energía del cuerpo: irse a dormir pronto y levantarse temprano para llegar a la primavera y al verano con un buen qi.

–¿Y en verano?
–En verano hay que hacer a la inversa. Irse a dormir tarde y levantarse temprano para acomodarse a la luz. Acomódese al verano y tendrá más energía.

–El día es largo.
–Pero la tradición china nos aconseja no quejarnos de que el día es largo ni de que hace calor. Se trata de preservar el buen humor. El buen humor ayuda a tener qi.

–¿Qué es el Qi Gong?
–El Qi Gong es un trabajo dirigido a acumular qi. El qi entendido como la energía interna que se manifiesta en nuestro cuerpo físico, y que circula a través de nuestros canales e irriga a todo el cuerpo.

–¿El qi es energía?
–Aquí suele traducirse así, pero en realidad el concepto es mucho más sutil. Porque el qi es aquello que va más allá de la energía. Lo que permite que la energía se transforme en materia, y la materia, en energía.

–Nuestra medicina solo cree en la energía cuando se transforma en enfermedad.
–Ni siquiera entonces, porque una de las grandes diferencias entre nuestra medicina y la china es que para ellos el sistema energético es la clave del diagnóstico, y en nuestra medicina no se reconoce. Se tiene en cuenta el sanguíneo, el sistema linfático, el nervioso, etcétera, pero no el energético.

–¿Qué tal está su qi?
–Bien, no me puedo quejar. Pero el qi varía. No está fijo. Todo es cambiante y mutable. La base de la salud y del equilibro reside en adaptarse a los cambios. Es una onda de energía con sus altos y sus bajos. Y de la misma forma, este qi va oscilando a lo largo de las edades de la vida, no solo del día.

–¿Y va de capa caída?
–Sí, suele bajar. Pero los maestros trabajan para evitar el declive del qi. A medida que van envejeciendo, tienen un qi más armonioso. Unos cuerpos flexibles y maravillosos. Y una energía potente: a sus discípulos, con un solo golpe de mano, casi sin tocarlos, son capaces de apartarlos varios metros.

–Cuesta de entender.
–A los occidentales nos cuesta entender este concepto porque queremos cosas tangibles. Sin embargo, aunque sea invisible, el qi se nota; tiene sus efectos. Es visible en su manifestación.

–¿Algún último consejo para tener más qi?
–Tener en cuenta que hay varios qi. El que uno ha heredado, el que nos dan nuestros padres y el adquirido a través de los alimentos y el oxígeno. Por eso es tan importante el contacto con la naturaleza, y comer bien.

–Y practicar el Qi Gong.
–En verano nos ofrece una serie de ejercicios para fortalecer la energía del corazón que podría debilitarse con el calor. Se trata de estimular la función del corazón para activar la circulación sanguínea y evitar accidentes vasculares. En verano tenemos que estar dinámicos, activos.

–Parecen difíciles, las posturas del Qi Gong.
–No, son sencillas. Son movimientos basados en el enraizamiento del cuerpo, en el contacto con la tierra, en el estiramiento de los ejes, y en la armonía de los movimientos y la respiración. Se trata de armonizar el cuerpo, la mente, las emociones y la respiración. Respiramos poco. Dejamos que en nuestro diafragma se acumule dióxido de carbono y esto nos provoca estrés y angustia.

–¿Prefiere la playa o la montaña?
–Todos los lugares donde haya una energía pura son buenos para practicar Qi Gong. Los taoístas tradicionalmente se alejaban de las urbes para hacer su trabajo.

–En China, el Qi Gong se ha desarrollado sobre todo en las montañas sagradas.
–En las montañas el qi aún está intacto, no se ha quebrado por la acción humana. Si en la montaña ha habido fuego, mejor ir a la playa. Buscar los bosques, los ríos. Antiguamente, en China, los maestros, cuando una persona caía enferma e iba al templo para que le hicieran el diagnóstico, le recomendaban practicar en una ladera, o encima de una roca, o en un río. Y muchos maestros practican al borde del acantilado. Eso significa que hay una armonía total con la naturaleza y que no tienen miedo.

Fuente: El periodico

Anuncios