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“Con buena música, las vacas dan más leche”

Jordi Jauset, investigador en la Ramon Llull de efectos y aplicaciones científicas del sonido
Nací en Lleida y vivo en Sant Cugat. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy ingeniero en Telecomunicaciones y doctor en Comunicación. Profesor de la Universitat Ramon Llull. Con mis seis hermanos tuvimos un grupo musical de acordeones. Di mi primer concierto a los 5 años

Mi bisabuelo tocaba el acordeón, mi abuelo el saxofón y mi padre hizo la carrera de piano, aunque no se dedicó.

Pero decidió que sus hijos serían músicos.

Sí, a los 3 años nos enseñaba solfeo y a los 6 nos inscribía en el conservatorio. Pronto fuimos una troupe de seis niños de entre 5 y 12 años que tocaban el acordeón, instrumento del que mi padre estaba enamorado, y no lo hacíamos mal: recibimos primeros premios en Francia, Italia, Holanda, Alemania, Finlandia y Bélgica.

La familia Trapp española.

Así nos llamaba. Una de las actuaciones que mi padre me encomendaba, emulando a Mozart, era interpretar al piano una obra conocida con los ojos vendados y con el teclado cubierto con un pañuelo de seda.

Pero la vida le llevó por otro camino.

Sí, hasta que hace cuatro años, a raíz de una situación laboral complicada e injusta, tuve una crisis personal y decidí que a partir de entonces iba a hacer más cosas que me gustaran y a reducir las obligaciones.

¿Y recordó lo bien que se lo pasaba con la música?

Sí, pero la gran pregunta fue: ¿qué habilidades he desarrollado hasta hoy? Entre otras, la investigación. Así junté ambas cosas: estudié ingeniería biomédica y decidí dedicarme a los efectos y aplicaciones científicas del sonido y la música como herramienta terapéutica.

¿Y qué ha averiguado?

El efecto indiscutible y comprobado de la música en los seres vivos, tanto en vegetales como en animales y, por supuesto, en humanos.

¿Vegetales, dice?

La música en invernaderos de semillas influye en una germinación más rápida y de mayor calidad. Y es sobradamente conocido el experimento con las vacas.

Cuénteme.

Se comprobó que las vacas de vaquerías próximas a aeropuertos, sometidas a niveles elevados de ruido, dan menos leche, y que las vacas de establecimientos amenizados con una selección de música clásica incrementan su producción; pero eso es viejo.

Viejo pero sorprendente.

En la actualidad, la musicoterapia se aplica con excelentes resultados en los campos de la educación (parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, hiperactividad…), geriatría (alzheimer, parkinson, enfermos terminales, demencia senil), salud mental, trastornos de alimentación, traumas por abusos…, y también resulta eficaz para la recuperación de las personas afectadas por un infarto cerebral. Hay cientos de publicaciones que avalan lo que le estoy diciendo.

No se por qué suena tan milagroso.

Porque los sonidos no se ven, son vibración y energía, ¿pero qué es la materia?… En los enfermos de alzheimer, por ejemplo, la música, implantada en el cerebro mucho antes de que el niño aprenda a hablar, permanece durante largo tiempo después de que las palabras hayan desaparecido.

¿La música continúa estando con nosotros cuando todo lo demás se ha ido?

Sí, calmante y hasta socializante, pues basta con hacerle escuchar a un enfermo una sesión de treinta minutos para que desaparezca la agresión y deje de deambular. ¿Conoce la obra del científico Oliver Sacks?

Sí, maravillosa: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero,Un antropólogo en Marte,Despertares...

Aplicó la música a enfermos de parkinson: “La música – escribe-les permitía el movimiento libre. Se podía ver incluso que cuando se imaginaban la música, sólo pensando en ella, superaban sus impedimentos”.

¿Qué significa eso?

Con la música cambian las ondas cerebrales; se da un cambio neurológico profundo.

¿A usted qué experimentos le han llamado más la atención?

Un experimento interesante cuyos resultados se presentaron el año pasado muestra el impacto de un simple metrónomo, es decir, un ritmo, en un enfermo con parálisis cerebral al que dos personas tenían que ayudar a caminar y, simplemente por sincronizarse con un ritmo, al cabo de algunas semanas de entreno parecía otra persona; eso demuestra que se puede llegar a reparar la actividad neuronal por el proceso del ritmo. Y hay una noticia reciente increíble.

¿Buena?

Buenísima. Desde hace algunos meses, en el hospital Mútua de Terrassa han implantado la nueva tecnología de ultrasonidos de alta intensidad (HIFU) para tratar y eliminar tumores tanto benignos como malignos.

¿Funciona?

Los ultrasonidos se están posicionando como la terapia con más futuro para el tratamiento de tumores malignos de hígado, mama, páncreas, riñón y hueso. Se trata de una alternativa precisa, eficaz, segura y no invasiva; una tecnología que se ha probado con excelentes resultados en centros de Estados Unidos y de Asia.

¿Qué me recomienda para dormir como un angelito?

El conde Kaiserling le encargó a Bach una obra que le ayudara a dormir. Las Variaciones Goldberg eran interpretadas por el clavicordista de la corte durante sus noches de insomnio y desde entonces se utilizan como música relajante. Pero queda mucho por investigar, y creo que el poder del sonido va a seguir sorprendiéndonos.

El impacto de la onda

Durante la Segunda Guerra Mundial enviaban a los hospitales norteamericanos, abarrotados de heridos y escasos de personal y calmantes, grupos de música que entretuvieran a los heridos. Fue así como empezaron a observar que los enfermos se recuperaban antes con música que sin ella. A partir de ahí comenzaron a hacer estudios y no han cesado. Hoy ya es posible a través de ultrasonidos, sin cirugía, eliminar tumores (sistema que en España se aplica en el hospital Mútua de Terrassa). En Música y neurociencia: la musicoterapia (Ed. UOC), este investigador y músico expone los fundamentos, efectos y aplicaciones terapéuticas de la música y cita los más recientes estudios.

Fuente: La Vanguardia

Deforia Lane, directora de musicoterapia en el hospital Universitario de Cleveland (Ohio)

“Hay que pasar más tiempo con personas que con cosas”
Tengo 60 años. Nací en Ohio. Estoy casada con un hombre maravilloso y tenemos dos hijos, de 26 y 36 años. Dirijo el departamento de musicoterapia en el Ireland Cancer Centre y el Rainbow Babies & Children´s Hospital. Obama representa una esperanza. Soy cristiana

¿Desde cuándo sabe que la música cura?

A los 5 años percibí claramente la magia y la influencia de la música sobre las personas.

¿Cómo?

Mi madre era muy modesta, pero cuando tocaba el piano se convertía en una gran persona. Mi padre no pudo estudiar, pero cuando cantaba era como un rey. Empleo la música y mi voz para ayudar a los enfermos en un gran hospital.

¿Y qué les canta?

Las investigaciones demuestran que si un enfermo escucha la música que le gusta, mejora su estado general. Así que yo les pregunto qué tipo de música les gusta, y si me dicen que ópera, pues les canto ópera.

¿A los pies de la cama del hospital?

Sí, y en los miles de casos que trato en el hospital desde 1976, todos documentados, queda claro que mejoran y necesitan menor cantidad de medicación. Mi repertorio, debido al gran abanico de edades que trato, ha de ser muy amplio.

¿A qué tipo de pacientes se enfrenta?

Muchos niños con discapacidades tanto mentales como físicas, síndrome de Asperger, bebés prematuros, niños y adultos con desordenes psiquiátricos, enfermos terminales y moribundos.

¿Les acompaña en el paso de la vida a la muerte?

Sí, y es una experiencia maravillosa, un momento mágico en el que se manifiesta un respeto muy profundo por la vida. Escuchando las cosas que son importantes para esas personas en tránsito, aprendo a vivir mejor.

¿Qué le dicen?

Que pase más tiempo con personas que con cosas. Más tiempo amando a mi pareja, cuidando de mis hijos, compartiendo con mis amigos, que trabajando. Me insisten en que deje las preocupaciones de mañana a un lado, me advierten que el miedo a no tener es una gran trampa. Todos descubren, en esas circunstancias, la felicidad y el poder del momento presente. Y también me insisten en que ya es hora de que me vaya a casa.

Ya.

A menudo siento que mi sabiduría es insuficiente para tratar con los enfermos; entonces ellos me dicen que pueden percibir las intenciones de mi corazón y que eso es lo esencial. Hay una frase que no estoy segura de que usted quiera escuchar…

Sí quiero, sí.

Los creyentes dicen que la esencia de mi poder está más allá de mí. Conecto con ellos de una manera muy profunda. ¿Nunca le ha ocurrido estar con alguien y no necesitar decir nada para entenderlo todo?… En ese mutuo entendimiento profundo que roza la comprensión del todo, la música es un canal poderoso.

También tratará ateos y gente que teme a la muerte. ¿Cuáles son sus experiencias?

Todas son hermosas. Yo escribo con los pacientes canciones en las que explican sus sentimientos, sus miedos. Y cuando hay que dar a los familiares malas noticias, los convoco alrededor de la cama y cantamos.

¿Todos juntos?

Sí, el paciente, los familiares, las enfermeras, los médicos y yo; a todos les pido que canten conmigo o toquen un instrumento.

El médico debe de quedarse a cuadros.

Algo sorprendido al principio, hasta que ve los resultados. Y en la mesa de operaciones también pregunto al paciente qué le gustaría escuchar, y junto con las enfermeras y los médicos le interpretamos esa música antes de que se duerma y cuando se despierta. Mientras le operan, le pongo auriculares.

Es usted increíble.

Hay estudios que miden las variaciones cerebrales de pacientes sedados que escuchan la música que les gusta. Necesitan menos anestesia.

¿Qué historia le ha emocionado?

Un hombre que sufría parkinson, con dificultades para hablar y que podía estar de pie pero no caminar. Utilizamos una canción muy rítmica de los años 40 que a él le encantaba y la técnica melodía entonación terapia,y conseguimos que hablara y caminara.

De nuevo increíble.

Personas con afasia, gente que debido a un accidente cerebral no consigue articular palabra, consiguen recuperarse cantando. Es una técnica conocida.

¿En qué otros casos es útil la terapia de la música?

En embarazos de riesgo, en bebés prematuros, niños que tienen a su madre en el hospital, familiares de enfermos crónicos y terminales, y es muy importante en el colectivo médico. Hemos empezamos a enseñar musicoterapia a los médicos residentes para combatir el estrés. El resultado les sorprende tanto, que todos acaban aplicando la musicoterapia a sus pacientes.

¿Qué otros estudios han realizado?

Grabamos CD para los niños prematuros con canciones de cuna cantadas por sus madres y con su ritmo cardiaco, y esos niños salen antes de las incubadoras. Yo misma, cuando me diagnosticaron dos cánceres, creé un programa, Sing sister sing,escribí canciones que hablaban de mis temores y mis momentos de mayor felicidad.

¿Y?

Me ayudó tanto, que creé un programa sobre mi propia experiencia dirigido a ese porcentaje de mujeres con cáncer y sin recursos que no quieren someterse a tratamiento. Conseguí que se sometieran y con éxito.

“Hay que pasar más tiempo con personas que con cosas”
Como un ángel

“Para mí – decía Robert Schumann-, la música sigue siendo el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá”. Deforia Lane ha dedicado su vida a estudiar el poder transformador de la música. Es una de las mayores expertas en musicoterapia, disciplina en la que investiga y cuyos conocimientos aplica en tres centros estratégicos, uno de ellos especializado en cáncer y otro, en recién nacidos y niños. Canta a los enfermos, compone con ellos música y letras, acompaña con su voz a los moribundos… Dicen sus pacientes que es como un ángel, y algo hay en ella que la hace un ser muy especial. Ha participado en el 2n Congrés Internacional de Música a Catalunya, que organiza la UB.

Fuente: La vanguardia